¿Eres tan amable…?

20 marzo, 2016

pate_Setas

 

– ¿Eres tan amable de alcanzarme el sésamo, que está demasiado alto para mi?

– Hombre, yo te lo alcanzo, guapetona, porque soy majete y además no me cuesta ná. Pero amable, amable, lo que se dice amable… no lo sabrás hasta que nos conozcamos mejor, al menos hasta que desayunemos juntos.

¡Malditos tipos desgarbados de letras!, ¡No te pasan una!

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Paté de setas shiitake

Salen unos 7 tarros de 130 gr.

80 g de setas shiitake deshidratadas
1 cebolla pequeña
1 puerro pequeño
1 cucharadita de jengibre fresco rallado
2 dientes de ajo
2 cucharadas de salsa de soja
4 cucharadas de aceite de oliva
1 limón
sal y pimienta negra
semillas de sésamo (opcional)
un puñadito de nueces, almendras o avellanas (opcional)

Pon las setas deshidratadas en remojo con agua muy caliente en un recipiente o un tupper mediano (suficiente agua como para cubrirlas, aunque en un principio floten). Tápalo y deja que se hidraten 30 minutos al menos.

Saca las setas una vez hidratadas, escurriéndolas un poco. No tires el agua, resérvalo.
Corta las setas en tiras finas.
Pela los ajos y pícalos muy finos o pásalos por un machacador de ajos.
Pica finamente la cebolla y el puerro.

Calienta el aceite en una sartén mediana a fuego medio y saltea el ajo, la cebolla y el puerro. Cuando empiecen a dorarse añade las setas shiitake cortadas y saltéalo todo junto 2-3 minutos. Agrega una pizca de sal y pimienta negra, la salsa de soja y el jengibre y mézclalo bien. Cuando veas que se doran las setas puedes añadir el sésamo (es opcional), saltéalo un minuto más y sácalo a un recipiente para batir o al vaso de la batidora.

Añade a las setas 1 cucharada del agua en el que reposaron, la ralladura de la piel del limón, el zumo de medio y los frutos secos (es opcional), y bátelo todo junto 2-3 minutos. Puedes añadir más agua de las setas si ves que la mezcla es demasiado espesa. Sigue batiendo hasta que consigas una pasta bastante homogénea. Pruébalo y rectifica de sal si fuese necesario.
Sírvelo templado o frío.

Las setas shiitake tienen muchísimo sabor, y el agua en el que las hidratamos se puede guardar y utilizar como caldo, es muy aromático y guarda una buena parte del sabor de las setas, por eso os recomiendo que cuando las escurráis no tiréis el agua, sino que lo aprovechéis para batir los ingredientes o para caldos, arroces, pasta….

Si quieres envasarlo hazlo en caliente, con los tarros esterilizados y añadiendo antes de cerrarlos unas gotas de aceite de oliva para formar una capa protectora en la superficie. Coloca los tarros cerrados al baño maría para hacerles el vacío durante 20 minutos, como es habitual.

El deseo platónico

8 febrero, 2016

mermeladaDePimientoVerde

 

Se habla a menudo del amor platónico y desinteresado, de los argumentos azucarados ad nauseam que lo legitiman… pero el deseo sostenido y no resuelto tiene muchísima más miga; a poco que una se lo proponga de manera cabal, esa comezón constante se transforma a diario en gestos, decisiones y acciones potentes y constructivas.

Desde luego duele un poco; lo justo para que el pulso acelerado se convierta en una fiesta, para que las miradas ardientes nos calienten en los fríos días del invierno social y que las pocas palabras basten para el buen entendedor. Pero ¿Quién no disfrutaría del dolorcillo justo que hace que todo se mueva por dentro? ¿Quién no aprovecharía toda esa energía potencial para hacer, decir y pensar sobre los asuntos pendientes, esos que nunca se abordan? ¿Quién se quedaría sin bailar frente a ese cierto ritmillo interior?

Aprovechemoslo mientras dure.

Puede acabar desapareciendo por si solo o puede saciarse transformandose en un ciclo alegre de deseo-satisfacción.

Pero esa es otra historia, y ha de ser contada en otro momento.

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Mermelada de pimientos verdes

400 gr. de pimientos verdes
200 gr. de azúcar moreno
100 gr. de vinagre de módena
50 gr. de agua
 
Lavar y limpiar de pepitas los pimientos y picarlos en trocitos pequeños.
Ponerlos en una olla junto con el azúcar, el vinagre y el agua.
Cocer a fuego muy lento durante unos 30 minutos.
Dar un golpe de batidora, solo unos momentos si nos gustan los trocitos o a fondo hasta que quede completamente triturado si no.
Ponerlo sobre el fuego muy lento otra vez y seguir removiendo hasta que quede una mermelada con el espesor que nos guste, aproximadamente otros quince minutos.
Esperar a que enfrie si lo vamos a comer sobre la marcha o envasar en caliente, en tarros esterilizados, si queremos hacer conservas.
Es un gran complemento para quesos y un acompañamiento adecuado para carnes a la plancha por su sabor picante. Esta misma receta es válida para pimiento rojo, aunque el resultado será más dulce y meloso.

 

Podemos y los brotes verdes

18 septiembre, 2015

tomatesecoaceite

Tengo una amiga que cuando me habla de su pequeña y la escolarización alucinada a la que les obliga la ley, me recuerda a ¡PODEMOS!*… El famoso grito de guerra de Parques y Jardines Madrileños durante los años de la poda salvaje de árboles: ¡PODEMOS! ¡PODEMOSLOS TODOS! ¡QUE NO QUEDE UNO ENTERO!

Porque enviar a un peque cada día al cole requiere no solo prepararle un bocata para el recreo; hay que cargar su mochila, mañana tras mañana, de brotes verdes*: la ilusión de ser niño, la curiosidad, el sentido crítico, la confianza en su diferencia, el afán por resolver dudas, la extraña alegría de aprender cosas nuevas…

Y en el cole, en muchos coles, unos profesores sobrexplotados (muchos), impartiendo materias que no dominan (algunos), indolentes (otros) y francamente dogmáticos y decididos a la poda (los malignos) cogen todos esos brotes de carácter de nuestros hijos y efectuan, a diario y a fondo, un desmoche brutal.

El resultado pretende recortar hasta dejar el tronco pelado, libre también de musgos y setas: todos iguales, todos dóciles, todos podados para equipararlos al ideal del mínimo comun**.

Las criaturas acarrean de vuelta en su mochila las ramas cortadas sin dejar que las heridas de la poda se infecten. Y es tarea de los mayores que les quieren (incluso de algún maestro rebelde) pasar todo el tiempo posible curando heridas, eliminando chupones maliciosos implantados en la jornada escolar, tratando los brotes cortados con enzimas enraizadoras y plantandolos a los pies de sus niños-arboles…

Con un poco de suerte, a resultas de los cuidados adultos y de su propia naturaleza alegre y resistente, estas pequeñas criaturas-árbol acabarán siendo, cada una, un bosquecillo sano y adulto.

Y, con más suerte aún, nos darán frutos deliciosos.

*Y no, no hablo de política…
**Ahora sí, hablo de política y políticos.


Semiconserva de verduras rehidratadas en aceite

Verduras secas; tomates (en este caso), setas, zanahorias, cebolla….
Agua
Aceite de oliva
Hierbas y especias; albahaca fresca y pimienta rosa (en este caso), oregano, ajo en polvo, cayena, tomillo….

Una de las maneras para dar salida en la mesa a los tomates secos de este post es semiconservandolos en aceite de oliva. Este mismo proceso es válido para cualquier otra verdura secada previamente en su temporada.

Poner en un cuenco la cantidad de verduras secas que querais rehidratar.

Poner a cocer agua suficiente para cubrirlas.

Cuando el agua hierva, añadirla al cuenco con las verduras. Dejar reposar tapadas durante unos 20 minutos (o el tiempo necesario para que queden tiernas).

Escurrirlas bien (reservando ese agua) y secarlas con un paño limpio o un papel de cocina de manera que queden lo más secas posible.

Poner las veduras rehidratadas en un tupper o tarro de cristal con tapa, acompañadas de las hierbas y/o especias de vuestra elección sin presionar demasiado para que el aceite, que añadiremos a continuación en cantidad suficiente para cubrir las verduras, se pueda meter por todos los recovecos.

Mover un poco, dar unos golpecitos en la base del tarro para que salgan las posibles burbujas de aire, tapar y meter en la parte menos fria de la nevera o en una alacena si es invierno.

Cuanto más tiempo estén en aceite más jugosas quedarán, pero tras un par de días como mínimo, ya se aprecian los sabores de estas verduras secas en aceite aromatizado.Siempre hemos hecho pequeñas cantidades que nos duran un par de semanas, aunque deben conservarse perfectamente al menos un mes siempre y cuando se tenga la precaución de que continuen cubiertas de aceite y en un ambiente fresco y oscuro.

Las utilizaremos picadas en crudo para ensaladas, pizzas, pasta, arroces… picadas en picadora con nata, frutos secos o quesos para hacer patés, las añadiremos a la cocción de salsas, salteados, cremas… las posibilidades son infinitas.

El agua de la rehidratación y el aceite sobrante tras consumir las verduras se aprovechan para cualquier otra preparación que requiera agua o aceite y conseguiremos un resultado más aromático.

Las tres cosas

15 marzo, 2014

croquetas
Hay tres cosas que se que no me depara el 2014, porque ya las he hecho antes y el repetirse, como el ajo, tiene su gracia sólo de vez en cuando.

– No plantaré un libro; los plantaré por cientos y en los lugares más insospechados (hacer bookcrossing es lo que tiene)

– No tendré un árbol; tendré varios, y frutales. Y como nuestros estómagos tienen un límite, no estoy por la labor de tener más de lo que podamos comer. (¡Mariano, apúntate esa!)

– No escribiré un hijo; ya fabulaba con ellos cuando era más joven y creía que mejorarían la especie. Ahora que soy más vieja y mas sabia, ya se que la naturaleza sabe lo que se hace (“ Si esto es el material que hay para mejorar la especie… ¡EXTINCIÓN!” Dice, muy acertadamente, la cabrona…)

Pero eso sí… estoy más que dispuesta a tener un libro (otro más) de cabecera, a plantar un hijo en brazos de su madre (o cualquier otro adulto competente) y a escribir árbol en mi próximo post, si la inspiración me lo permite.

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Croquetas vegetas de ajos tiernos, espinacas y huevo.

Un puñado de espinacas frescas
3-4 ajos tiernos
3 huevos
Harina
Leche
Aceite de oliva
Nuez moscada
Sal
Pimienta

Lavar las espinacas y los ajos tiernos.
Poner un huevo a cocer hasta que esté hecho (unos 10 minutos de cocción). Refrescar, pelar, picar y reservar.
Dar un hervor corto a las espinacas (unos 4-5 minutos, lo justo para que suba el color y queden aldentes).
Picar los ajos tiernos en rodajas finas, la parte blanca y la verde hasta donde sea aprovechable (si las puntas de las hojas están algo secas o amarillentas las desecharemos)
En una sartén grande rehogar los ajos tiernos un par de minutos en un poco de aceite de oliva.
Añadir las espinacas cocidas, escurridas y picadas.
Dar un par de vueltas y añadir dos cucharadas colmadas de harina (y un poco más de aceite si es necesario).
Es ahora cuando estamos haciendo la roux para la bechamel, así que toda la harina ha de estar húmeda de aceite, sin nadar en el.
Damos unas vueltas para que la mezcla esté homogénea a fuego muy suave (tostamos la harina a gusto, si queremos una bechamel oscura dejamos que se dore un poco antes de añadir la leche, si la queremos clara empezaremos enseguida a añadir la leche).
Añadimos el primer chorrito de leche y mezclamos totalmente a fuego muy suave; vamos añadiendo pequeñas cantidades de leche mezclando totalmente en cada ocasión. El principio de la bechamel es el paso clave, porque es donde se pueden hacer grumos, así que sin prisa y a fuego suave.
Cuando ya veamos que podemos manejarnos con más cantidad de leche subimos a fuego medio y añadimos leche más generosamente hasta llegar a la consistencia de bechamel croquetera ( la más densa si la comparamos con la de napar los, por ejemplo, canelones).
Dejamos cocer un par de minutos y añadimos el huevo picado, un poquito de nuez moscada, sal y pimienta removiendo bien para que quede homogénea.
Sacar la sartén del fuego y dejar templar (nunca tapada, porque “suda”, como mucho con un paño fino por encima).
Preparar un plato con harina, otro con pan rallado y un cuenco con dos huevos batidos.
Dar forma a las croquetas con las manos y pasarlas por harina, huevo y pan rallado en ese orden.
Freír en abundante aceite caliente.

Con estas cantidades salen unas 30-35 croquetas de bocado, la mitad si lo que os gusta son las megacroquetas.

Nos la quieren dar con queso

25 febrero, 2014

banderillas_pesto

La ley del aborto o como legislar en coño ajeno:

Puede parecer coña, pero siendo, como soy, un coño coño (madrileño para más señas), no soy coño en criticar las coñas que suceden a diario en “Coñistan”.*

¡Coño ya!

*coño.
(Del lat. cŭnnus).

1. m. malson. Parte externa del aparato genital de la hembra.
2. m. despect. Chile. español (‖ natural de España).
3. m. vulg. Ven. tipo (‖ individuo).
4. adj. Chile y Ec. tacaño (‖ miserable).
1. interj. U. para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.

coña.

1. f. vulg. Guasa, burla disimulada.
2. f. vulg. Cosa molesta.

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Banderillas de cherrys al pesto de almendras

Tomates cherry
Queso tierno
Palillos o brochetas

Para el pesto:

Almendras crudas
Albahaca fresca
Ajo
Queso parmesano rallado
Sal
Aceite de oliva

Hacer el pesto poniendo en la picadora/batidora un puñado de almendras, un ajo o dos (al gusto) un par de cucharadas soperas de queso rallado, un manojo de hojas de albahaca y la sal. Añadir un chorro de aceite y picar/batir añadiendo el suficiente aceite para que el pesto nos quede a nuestro gusto (más o menos espeso).

Reservar.

Cortar el queso en dados y los tomates cherry por la mitad e ir ensartándolos alternados en los palillos.

Emplatar y decorar con la salsa.

La canción del okupa

6 enero, 2014

Imagen

 

Mi amigo imaginario @quenoceda, aprovechando que la @ObraSocialMad celebra el día de reyes con una okupación más que simbólica quiere dedicar su poema (fusilado de la “Canción del pirata”) a todas esas personas que, pública y notoriamente o de manera callada pero efectiva, han dejado lo de llorar para cuando pican cebolla y, armados de ganzúas, colegas de apoyo y planificación, desafían al sistema.

Y ganan, porque cada okupación, independientemente de su duración o resultado, ya es una victoria frente a piratas malvados de traje y corbata.

 

 LA CANCIÓN DEL OKUPA

QUENOCEDA

 

Con cien ganzúas por bankia,

a tomar viento el sistema,

con tensor y sin palanca,

no hay puerta que no nos tema;

gente sin casa nos llama

para abrir alguna puerta

que esa casa está ya muerta

y cerrada, ¡nos reclama!.

 

La luna nueva, aliada

de aquestas vicisitudes

matizará, no lo dudes,

el ruidito de los pines;

y ven, colegas okupas,

paseando por el barrio,

que es tranquilo el escenario;

puedo usar sacabonbines.

 

– Rastrilla más, compañero,

sin temor

que no hay enemigo fiero,

ni vecino o securata

que nos vaya a dar la lata,

ni nos afloje el tensor.

 

Veinte casas

hemos hecho

a despecho

de Botín

y han rendido

esos mamones

cien daciones

porque sí.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo.

Mi derecho: ¡el okupar!

 

Vienen ya, como es normal,

los maderos,

con su manejo brutal

amedrentando a los míos

con absurdos desvaríos

de su ley de dos raseros

 

Y no hay puerta

sea cualquiera

ni ventana

con cristal

que no sienta

simpatía

y no se deje

forzar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo

Mi obligación: ¡okupar!

 

A la voz de ¡Poli viene!

es de ver

como huyo y el obtiene

una paseante fingida;

ni apropiación indebida,

ni multa a la que temer.

 

Tras la entrada

yo divido

lo okupado

por igual;

solo quiero,

por derecho,

otro techo

que okupar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo.

Mi derecho: ¡el okupar!

 

¡Sentenciado estoy a muerte!

Yo me río:

en la casa me hago fuerte

y al mismo que hoy especula

matará un día la gula

en una celda, confío.

 

Si me pillan

¿que me importa?

me conforta

retomar

para todos

los derechos

que nos quieren expropiar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo.

Mi vocación: ¡okupar!

 

No hay música mejor

que los lemas,

el estrépito y clamor

de vecinos cabreados,

¡ni por los polis cercados

se sienten antisistemas!.

 

Y del grito

al descontento

del ¡Disiento!

al actuar,

hoy okupo

relajado,

apoyado

y sin forzar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo

Mi alegría: ¡el okupar!

 

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Tortilla picante de cebolla

4 raciones

 

4 cebollas medianas

6 huevos

1 cucharada sopera de jengibre fresco picado

2 dientes de ajo

1 cucharada sopera de pimienta rosa

sal

aceite

 

Cortar las cebollas en juliana fina.

Picar en brunoise los ajos y el jengibre pelados y limpios.

En una sartén con un chorrito de aceite, pocharlo todo a fuego muy lento removiendo de vez en cuando durante, más o menos media hora. La cebolla ha de quedar completamente caída, muy blandita, y la casa impregnada del particular olor de la cebolla, el ajo y el jengibre.

Sacar el relleno y dejarlo en un colador escurriendo el posible exceso de aceite mientras continuamos,

Batir los huevos para tortilla.

Machacar en un mortero la pimienta con la sal (si usáis otra pimienta más picante controlar las cantidades a gusto)

Añadir el relleno escurrido al huevo y salpimentar mezclando bien.

Cuajar el resultado en una sartén antiadherente con una pizca de aceite.

 

Servir acompañado de una buena ensalada verde aliñada solo con aceite y sal, para que nada enmascare los particulares aromas del jengibre y la pimienta, los cuales convierten esta tortilla en algo muy diferente de la típica tortilla española, más dulce y picante y con una textura diferente

¡Ah! ¡Picarona!

2 abril, 2013

mermeladafresaychocolate

¿Habéis visto la peli Fresa y chocolate?

Bien, pues… ¿porqué elegir pudiendo tenerlo todo? Eso sí, con un poquito de picante….

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Mermelada de fresa y cacao

1 Kg de fresas ya limpias
400 gr de azúcar
2 manzanas maduras
La ralladura de un limón
2 cucharadas soperas colmadas de cacao amargo
Una punta de cayena molida

Lavar, quitar el pedúnculo y trocear las fresas de manera que una vez limpias lleguen a pesar un kg.
Lavar las manzanas, descorazonarlas y trocearlas; no hace falta pelarlas, pero podéis hacerlo si no os agrada encontrar tropezones.
Poner ambas cosas en la olla, junto con la ralladura de limón y cubrir con el azúcar, removiendo hasta que sea homogéneo.
Guardar la olla en la nevera y dejar reposar al menos un par de horas (incluso una noche completa) para que la fresa suelte su jugo.
Poner a fuego fuerte hasta que hierva y después cocinar a fuego medio durante, al menos, media hora.
Dar un golpe de batidora o pasarlo completamente, dependiendo de si os gusta o no encontrar trocitos.
Verificar la consistencia de la mermelada sacando un poco en un platito y dejándola enfriar, si aún está demasiado líquida continuar la cocción hasta encontrar el punto adecuado.
Añadir el cacao amargo y la cayena en polvo (poca, la suficiente para que se note sin ser protagonista) y mezclar muy bien.
Cocer durante 5 minutos más y apagar el fuego.
Envasar en tarros y hacerles el vacío al baño maría como de costumbre.

Dejar enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.

Podemos tomar esta mermelada como tal o acompañando témpuras de verdura, o como sustituto del aliño de algunas ensaladas.

La Gran Concha y los 15 Milanos: un cuento para iniciados

10 octubre, 2012

Un buen día los milanos, hartos ya de sobrevolar el mundo contemplando la barbarie propiciada en tierra por la famosa “ley de la selva”, decidieron juntarse para intentar cambiar el mundo (ellos hasta entonces tan independientes, tan orgullosos de las cualidades que les hacían únicos).

No eran muchos, es cierto, y estaban en franca minoria respecto a la gran cantidad de especies distintas que forman la biodiversidad; pero, se dijeron, hoy somos los milanos, mañana nos juntaremos con las garzas, los pinzones, el resto de las aves… y algún día, si todo va bien, convenceremos a otras especies, terrestres, voladoras y acuaticas de que comer y ser comido no es la única manera de subsistir.

Se unieron en asambleas voladoras, intensos debates que transcurrian en pleno vuelo, siempre en movimiento, sin ningún sitio en el que pudieran posarse con tranquilidad para debatir la simbiosis, la cooperación y otras formas de vivir alternativas.

Llegaron a grandes acuerdos y con ellos fueron despertando las conciencias de individuos de otras especies, que poco a poco, fueron sumandose a la causa común; incluso especies con sus mismos anhelos y que hasta entonces habían permanecido en la “clandestinidad” que propicia la amistad entre individuos afines. Así los osos, los gatos, las salamandras y otras muchas especies se encontraron juntos caminado hacia los mismos objetivos.

Todo parecía ir bien, cada grupo tenía sus reuniones en los cubiles propios de su especie. Pero los milanos seguían sin poder posarse en lugar seguro por miedo a la oposición de muchas especies agresivas. Hasta que los caracoles se unieron a la causa común…

– Nosotros nos juntaremos y como buenos moluscos gasteropodos- dijeron- crearemos una gran concha común donde cualquier especie será bienvenida y donde vosotros, oh milanos, podreis tener un refugio para debatir y crear un mundo nuevo cuando el viento os sople en contra y no os permita volar. Juntos podemos construirlo: otras especies puede aportar ramas y piedrecitas que nosotros uniremos con nuestro cemento natural.

Como en cualquier agrupación hay individuos de todo tipo y entre los gasteropodos no va a ser menos; había alguno con muy mala baba, reconozcamoslo. Pero eran trabajadores y conocian el oficio de hacer casas. Así que se pusieron a la tarea junto con muchas otras especies.

En todas las especies sucedía lo mismo; Cabe destacar el caso de los milanos que, con su larga vista, su capacidad de sobrevolar el mundo y los agudos gritos con los que se comunican a largas distancias, avanzaban en la causa común rápidamente. Pero tambien tenian entre sus bandadas una familia disidente, los Rostrhamus Sociabilis (a los que comunmente conocemos como Milanos Caracoleros), que pese a hacer enormes esfuerzos en un principio, no podían negar su naturaleza de grandes comedores de caracoles.

Esos pocos Milanos Caracoleros (recordemos que pertenecen a una especie en extinción de los que apenas quedan unas 400 parejas en el mundo) acechaban a los constructores; inicialmente de manera casi involuntaria, pero cada vez más decididos cuando su futura cena se refugiaba en su concha o resbalaba cuestaabajo (al más puro estilo surfista) sobre su propia baba, para evitar convertirse en el plato principal.

La escalada de acecho y huida se convirtió en masacre:

Los milanos caracoleros que habían sobrevivido a las estrategias de los caracoles para dejarles sin comer, intentaron lanzar una última ofensiva contra la Gran Concha común, donde los gasteropodos, también diezmados debido a la voracidad de las aves, intentaban refugiarse doblando la protección de su concha natural con las paredes creadas por todas las especies implicadas en el pro-común.

El resultado del cerco a la Gran Concha se recuerda como una leyenda. Hay quien dice que las especies implicadas en la construcción defendieron con garras y dientes el refugio y a los constructores, otros dicen que hubo mediaciones y tributos a los milanos, incluso hay quien afirma (y dicen saberlo de buena tinta) que la algarabia fue aprovechada por las especies opositoras más agresivas (con la complicidad de otras que aún eran presas del miedo a la “ley de la selva”) para zamparse a los individuos y destruir cualquier atisbo de unión inter-especifica. No está nada claro, porque los 15 Milanos supervivientes perdieron, en la rellerta, la capacidad de comunicarse con otras especies y la Gran Concha desde entonces permanece oscura y vacía, probablemete deshabitada.

Aunque nadie ha revisado aún todos sus sótanos, en los cuales, algunos afirman que aún sobrevive un tenaz grupo de caracoles…

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Pastel de zanahoria y coco

3 bases de tarta, bizcocho casero cortado en láminas o bollos suizos, pan de leche….
1000 g de zanahorias
100 g de azúcar
150 g de coco rallado

Para emborrachar
100 g de brandy, coñac o el licor que nos guste (con o sin alcohol, para los peques)
100g de agua
2 cucharadas soperas de azúcar

En primer lugar ponemos a cocer las zanahorias en agua.
Mezclamos el brandy, el agua y el azúcar removiendo hasta que el azúcar se disuelva. Reservar.
Cuando estén cocidas, escurridas y templadas, añadir el azúcar y se tritura con la batidora hasta que quede una cremita fina y añadimos el coco (se reserva un poquito para decorar) y mezclamos bien. Reservamos.

Montar la tarta:
– Colocar una base de tarta (o lámina de bizcocho o bollos suizos cortados en láminas – para que aguante la forma, en este último caso, los colocamos dentro de un aro grande de emplatar-)
– Emborrachamos el bizcocho regando con la mezcla de azúcar, brandy y agua.
– Encima le repartimos la tercera parte de la crema de zanahoria, de manera que quede una capa homogénea en altura.
– Cubrimos con la siguiente base (o lámina…) y repetimos el proceso 2 veces más de manera que la tarta quede: Bizcocho Borracho+ Relleno+ BB +R+ BB+R

Esta ultima capa de relleno la decoramos a nuestro gusto con coco rallado, dibujos con el relleno tirado a manga, virutas de chocolate con leche… etc. También podemos cantear la tarta, es decir cubrir todos los bordes en altura con parte del relleno espolvoreado de coco…

Elogio de las mujeres pequeñas

12 julio, 2012

El Arcipreste de Hita dice que las mujeres pequeñas somos mejores; más ardientes, mas dulces, mas complacientes… también dice que tenemos poco seso (en consonancia con nuestra talla), que nuestra actitud picante ante el amor y el sexo es como un patio de recreo para los hombres y que somos mejores que las grandes porque es mejor tomar en pequeñas cantidades todo lo que sea malo (y las mujeres lo somos per se).

Siendo además rubia, con todos esos estereotipos que equiparan el cociente intelectual con el color de pelo, a menudo tengo la sensación de tener el camuflaje perfecto… bueno, qué puedo decir, soy pequeña y rubia.

Tú sigue mirando esa máscara y no te fijes en nada más. Eso me conviene en ocasiones, no deja de ser una ventaja que, en realidad, no tengas ni idea de con quien estás tratando.

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Chupacherrys

12 tomates cherry
12 brochetas
6 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de agua
Sal
Pimienta

Lavar, quitar el pedúnculo verde de los tomates y secarlos bien.
Insertarlos por el nacimiento del pedúnculo en brochetas de madera sin llegar a atravesarlos, para que queden como un chupachups.
Reservar.
Mezclar sal y pimienta molida en un recipiente pequeño. Reservar.
En un cazo de color claro (para poder apreciar el cambio de color) poner el azúcar y el agua al fuego.
Calentar hasta que hierva y bajar el fuego para poder controlar el punto del caramelo fácilmente.
Remover con un utensilio de madera y continuar el hervor hasta que el azúcar empiece a caramelizarse (cambia de color y empieza a tostarse)
Sumergir los tomates en el caramelo cubriéndolos por completo hasta llegar al principio del palo, de manera que queden cubiertos de una película uniforme de caramelo.
Rápidamente, sacarlos del azúcar, dejar que escurra el sobrante y tocar con la punta la mezcla de sal y pimienta antes de que el caramelo se solidifique.
Colocar las brochetas pinchadas en un recipiente con sal, para que se solidifique el caramelo evitando que se peguen entre si.
Repetir la operación con todas las brochetas mientras se mantiene el fuego al mínimo para que el caramelo no se tueste en exceso.

El resultado son unos bonitos chupachups de tomate, sorprendentes por su mezcla de texturas y sabores; crujientes por fuera, tiernos por dentro, salados, ligeramente ácidos por el tomate, dulces por el azúcar y picantes por la pimienta.

Desesperadas

25 mayo, 2012

El Sr. Gramo y la Sra. Litro comparten un té aromatizado con cianuro, cumpliendo así el pacto de suicidio.

Son medidas desesperadas.

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Leche Vegetal

Una taza de sésamo crudo
Agua
Un colador tupido o una gasa.

En un bol poner las semillas y cubrir con agua.
Dejar reposar durante 8 horas en la nevera.
Colar, lavar ligeramente las semillas y escurrirlas.
Poner en la batidora las semillas y cuatro tazas de agua.
Batir bien hasta obtener una mezcla homogénea.
Pasar el resultado por un colador tupido o una gasa, escurriéndolo bien, para que suelte todo el jugo.
Mantener en la nevera y tomarla como leche normal.

Se puede hacer, en lugar de sésamo, con almendras crudas, arroz crudo, nueces, nueces de macadamia, pipas crudas, avellanas… etc. El proceso y las cantidades son las mismas.

Para utilizarlo como horchata, a la hora de batir añadimos un poco de cáscara de limón, canela y azúcar; el resultado es un refresco muy agradable.