Posts Tagged ‘queso’

Nos la quieren dar con queso

25 febrero, 2014

banderillas_pesto

La ley del aborto o como legislar en coño ajeno:

Puede parecer coña, pero siendo, como soy, un coño coño (madrileño para más señas), no soy coño en criticar las coñas que suceden a diario en “Coñistan”.*

¡Coño ya!

*coño.
(Del lat. cŭnnus).

1. m. malson. Parte externa del aparato genital de la hembra.
2. m. despect. Chile. español (‖ natural de España).
3. m. vulg. Ven. tipo (‖ individuo).
4. adj. Chile y Ec. tacaño (‖ miserable).
1. interj. U. para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.

coña.

1. f. vulg. Guasa, burla disimulada.
2. f. vulg. Cosa molesta.

—————————————————————————————————-

Banderillas de cherrys al pesto de almendras

Tomates cherry
Queso tierno
Palillos o brochetas

Para el pesto:

Almendras crudas
Albahaca fresca
Ajo
Queso parmesano rallado
Sal
Aceite de oliva

Hacer el pesto poniendo en la picadora/batidora un puñado de almendras, un ajo o dos (al gusto) un par de cucharadas soperas de queso rallado, un manojo de hojas de albahaca y la sal. Añadir un chorro de aceite y picar/batir añadiendo el suficiente aceite para que el pesto nos quede a nuestro gusto (más o menos espeso).

Reservar.

Cortar el queso en dados y los tomates cherry por la mitad e ir ensartándolos alternados en los palillos.

Emplatar y decorar con la salsa.

Anuncios

De lo extraño

25 septiembre, 2011

Tengo amigos que dicen que somos un poco raritos porque hacemos dulces, batidos, mermeladas y panes con verduras, pero en realidad es una mera cuestión de supervivencia; cuando llega el verano nos encontramos con un superávit de ciertas verduras (es lo que tiene estar rodeado de hortelanos eficientes) y tenemos que aprovecharlas de todas las maneras posibles… eso hace que la mermelada de pimiento verde, por ejemplo, nos parezca una opción válida para desayunar.

Pero todas esas ideas son sólo fruto de un poco de investigación y otro poco de experimentación hasta encontrar la mezcla adecuada. En realidad no somos tan peculiares, sólo hace falta darse una vuelta por la web para encontrarse cosas verdaderamente raritas (dicho sea con todo el respeto y la admiración que merecen), tanto por su origen como por su forma de presentarlas.

Os dejo unas muestras:
– Receta del Pan de Lembas de El Señor de los Anillos
– Unos locos de la robótica, los arduinos y la buena comida, combinan sus recetas para hacer robots con recetas de cocina de lo más apetitoso.
– Alguien que ha sido ingeniero toda su vida laboral, cuando se jubila y acude a un curso de cocina, tiende a anotar sus recetas tal como lo ha hecho siempre; con diagramas de flujo. Aquí podéis descargar sus apuntes.

Tras echarle una ojeada a estos enlaces, llamadnos frikis si tenéis valor.

——

Pan de calabacín y parmesano
Raciones: 8

500 gr de calabacín, ya limpio, sin pipas, pero con la piel
675 gr de harina de fuerza
40 gr levadura fresca
150 gr de queso parmesano, recién rallado
4 cucharadas soperas de aceite de oliva
Leche
Semillas de sésamo o pipas de girasol crudas o semillas de amapola
Sal
Pimienta negra molida

Rallar el calabacín.
Ponerlo en un colador, salar y dejar escurrir 20 minutos.
Lavar bien, escurrir y secar muy bien con papel de cocina.
En un recipiente grande, mezclar la harina con la levadura disuelta en dos cucharadas de agua, el parmesano, media cucharadita de pimienta molida y 1 cucharadita de sal.
Incorporar el aceite y el calabacín.
Añadir agua caliente en cantidad suficiente para hacer una masa firme. La cantidad depende de la humedad del calabacín, que aportará una gran cantidad de agua al pan. Hacerlo a cucharadas, y comenzar añadiendo 3 o 4, y seguir añadiendo y amasando, cucharada a cucharada, para no pasarnos.
Amasar con la mano en una superficie enharinada, durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica.
Poner nuevamente en el recipiente, cubrir con un paño húmedo.
Dejar en un lugar tibio hasta que duplique el tamaño.
Sacar a la mesa enharinada y amasar ligeramente
Dividir en 8 o 9 trozos, haciendo una bola con cada uno pero sin apretar.
Engrasar un molde de unos 25 cm de lado (o de diámetro si es redondo) y acomodar las bolas de masa, poniendo una en el centro y las otras alrededor de esta.
Pincelar con un poco de leche y espolvorear con las semillas.
Cubrir con un paño húmedo y dejar fermentar en lugar templado hasta que doble el tamaño.
Introducir en un horno precalentado a 200 º.
Hornear durante 40 – 45 minutos, según el horno, hasta que esté la superficie dorada y al golpear con los nudillos en la base del pan suene a hueco.
Dejar enfriar sobre rejilla y servir.

Sopasana, mi preferida!!!

1 diciembre, 2010

Hace ya muchos años que fui a Canadá, y como viajé allí para convertirme en profesora de yoga Sivananda, mis recuerdos de ese país están plagados de historias hindús: el Mahábharata eterno escuchado en postura de loto (cambiando el cruce cada hora más o menos, para que no se gangrenaran las piernas…), las ardillas que se comían las ofrendas a Ganesha durante la meditación, las āsanas inverosímiles por fin conseguidas y mantenidas, esas lluvias interminables que hacían que las ranas salieran de su estanque y se colaran en las tiendas de campaña (irremisiblemente inundadas), todas esas horas y horas de hatha yoga, karma yoga, prāṇāyāma, bhakti yoga… 30 días, 24 horas al día practicando…

El verano canadiense es corto e intenso y fresco; yo, que soy más bien friolera y me despierto en cuanto sale el sol (maldito sol del julio canadiense que sale a las cuatro y pico de la mañana) a mediodía estaba ya que no me tenía en pie, muerta de sueño y cuajada de frío. Lo que me salvaba era la hora de la comida; mi karma yoga era servir la comida a mis compañeros y eso mitigaba mi sensación de frío… yo era la chica de la sopa. Benditas ollas enormes llenas de sopas, cremas y purés calientes, me daban la vida.

Vale que también elegía ese puesto porque “sopa” era lo único que sabía decir en 4 idiomas. Recuerdo las caras de alguno de los guiris cuando me preguntaban por los ingredientes (en alemán o ingles, las dos lenguas en las que sólo conozco lo suficiente para poder decirles que no hablo su idioma), yo sonreía y decía muy convencida “vegetable soup”… Muy bien chavala, te has cubierto de gloria, ¡como si no fuéramos a pasar un mes en régimen vegetariano estricto!

————-

Sopa de cebolla
Raciones: 4

2 cebolla; en juliana, mediana
aceite o mantequilla
750 mililitros agua o caldo blanco
4 rebanadas pan tostado
100 gramos queso
sal
azafrán
pimienta negra; molida

Cortar la cebolla en juliana, pocharla en mantequilla o aceite.
Escurrir el exceso de grasa.
Añadir el caldo de ternera, ave, vegetal o agua y hervir durante 20 minutos a fuego medio.
Añadir la sal y las especias.
Servir en cazuela de barro terminandola, al momento de servirla, con unas rebanadas de pan tostado con queso rallado emental (o gruyere, parmesano, curado de oveja, rulo de cabra…) y gratinándolo.

Otro precedente

22 septiembre, 2010

Tras haber pasado por el proceso en el que unos ciudadanos de a pie se enfrentan y ganan la batalla frente al poder, es complicado no sentirse ufano e ilusionado con que las cosas grandes pueden cambiarse a mejor contando sólo con la razón y el ejercicio de ciudadanía. Siempre nos quedará el buen sabor de boca de ver como la asamblea de La Tabacalera se enfrentó al ministerio de cultura e impidio que una multinacional privada campara a sus anchas en el espacio autogestionado vecinal.

Por fuera Tabacalera puede parecer otro viejo edificio, pero por dentro es mucho más, un gran espacio relleno de vida y cultura popular y desdinerizada.

La guerra es larga y la siguiente batalla se peleará dentro de una semana, en la huelga general; allí nos veremos, si no antes.

———————————–

Pimientos verdes rellenos de verdura y queso
Raciones: 4

8 pimientos verdes italianos
1 calabacín, mediano
1/2 cebolla
100 gr de queso semicurado, rallado
sal
aceite de oliva
pimienta

Lavar y limpiar los pimientos eliminando las pipas, haciendoles un corte desde el pedúnculo al pico para poder abrirlos pero sin cortarlos en dos.
Aceitar ligeramente una fuente de horno y reservar.
En un cuenco, rallar el queso y reservar.
Lavar y picar el calabacín; reservar.
Picar media cebolla.
En una sartén con un poco de aceite, pochar la cebolla.
Añadir el calabacín y rehogar hasta que el conjunto esté tierno.
Salpimentar.
Añadir este preparado al bol del queso rallado y mezclar bien.
Con ayuda de una cucharilla, rellenar los pimientos con esta mezcla mientras aún esté caliente y colocarlos, con el corte hacia arriba en la fuente de horno.
Hornear durante 35-40 minutos a 200º, lo suficiente para que los pimientos se asen.

Servir acompañados de patatas fritas o arroz blanco.

Aún no hablo con siglas…

22 agosto, 2010

Después de tantos años viviendo en pareja me doy cuenta de que se leer un mapa, conozco el apellido del creador de Linux, entiendo algunos (gracias a dios no todos) chistes matemáticos complejos, soy capaz de calcular con una cierta facilidad si un número es primo o no (y, ¡oh, cielos!, me divierte)…

Además tengo respuestas hirientes a la par que ingeniosas para muchas situaciones vitales, he encontrado maneras de cocinar las verduras para que un carnivoro disfrute con ellas y ya no tropiezo con mi sombra cada dos por tres…

Creo que hay gente que piensa que es la evolución normal cuando se vive en pareja, eso de desarrollar habilidades desconocidas; pero a veces, cuando me encuentro a mi misma pegandole al saco de boxeo (SU saco, tendría que decir), empiezo a preocuparme

———————–

Pastel de queso y puerros
Raciones: 5

300 gramos puerro
100 gramos queso Idiazábal
0.5 litro leche
100 gramos miga de pan
4 huevos
aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta

Lavar y cortar los puerros en trozos de 3 o 4 cm.
Cocerlos hasta que estén blandos, escurrirlos bien y volver a cortarlos, esta vez muy finamente.
Rehogar unos minutos con un poco de aceite.
Poner la leche a calentar y, antes de que rompa a hervir, añadir la miga de pan y remover bien.
Se deja enfriar un poco y se vierte sobre los puerros rehogados.
Añadir el queso previamente rallado, los huevos batidos como para tortilla y salpimentar al gusto.
Mezclarlo todo muy bien.
Verter la mezcla en un molde previamente engrasado y meter en el horno precalentado a 200º, dejándolo hasta que el pastel suba y se dore.
Se puede tomar caliente o del tiempo, acompañado de cualquier ensalada.