La belleza

17 mayo, 2012

La belleza surge cuando la forma se adecúa a la función, decía uno de mis profes de diseño (ese si que era un bellezón, por cierto).
Y yo, en general, estoy de acuerdo. Pero sólo cuando miro el lado práctico de la vida, lo que es casi patológicamente habitual en mi.

Pero a veces, las menos, la belleza también surge porque sí. Generalmente, en esos casos, está en los ojos con que se mira:
Puede residir en uno de esos verdes imposibles que sólo se ven en La Cumbre de Gran Canaria tras la lluvia (tan brillante que duele), en una mirada lasciva en el momento adecuado (de esas en las que se puede freir un huevo de puro calientes), en las carcajadas que no se pueden contener, en las madrugadas insomnes gracias a un libro que te engancha, en los proyectos vitales que, salgan o no bien, nos enseñan un montón de cosas…

Surja de donde surja,la belleza es una de esas cosas que hacen que la vida resulte sabrosa y que esperemos ansiosos el siguiente bocado. Una de esas cosas que hacen que lo demás valga la pena, aunque se comporte, la mayoría de las veces, como una zorra esquiva.

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Frittata con puerro y pesto de espinacas

Raciones:4 pinchos

2 patatas medianas
2 puerros
5 huevos M
Sal
Pimienta
aceite

Para el pesto:
Un puñado de hojas de espinaca frescas
Media taza de almendras crudas
Media taza de queso rallado
Ajo al gusto
Aceite de oliva
Sal

Pelar, lavar y cortar la patata como para tortilla.
Lavar y cortar el puerro en mirepoix (cuadrados irregulares de aprox 1,5-2 cm de lado).
Cocer la patata y el puerro en agua con sal durante 5 minutos a fuego vivo.
Escurrir y reservar.
Batir los huevos y añadir las verduras escurridas, la sal y la pimienta.
En una sartén u olla que se pueda meter al horno, añadimos un poco de aceite y vertemos la mezcla.
Mientras tanto poner a precalentar el horno a 200 grados.
Dejar a fuego suave la frittata hasta que 3/4 estén cuajados.
Pasar la sartén al horno sin darle la vuelta a la frittata, hasta que la superficie esté cuajada y dorada.

Pesto de espinacas:
Mientras la frittata cuaja poner en la batidora todos los ingredientes del pesto y batir hasta conseguir una crema suave que serviremos de acompañamiento.

La frittata es una variante muy suave de la tortilla de patatas (aunque en este caso hemos añadido también puerro), con la particularidad de que no hay que freír la patata y contiene mucho menos aceite.

Absurdeces

24 abril, 2012

Los centros sociales autogestionados es lo que tienen, que se aprende por ensayo error, la mayoría de las veces en cabeza propia; porque, por mucho que nos cuenten los viejos insurgentes, somos cabezotas, viscerales y hacemos todo tipo de cosas absurdas solo para ver que pasa.

En el EKO, aunque llevamos apenas cuatro meses abiertos, ya tenemos tradiciones milenarias jocosas. Una de ellas es recoger en un bote aparte todas las monedas pequeñas (5, 2 y 1 centimos). Es un bote que no se contabiliza, que no piensa utilizarse para nada en concreto, cuya unica razón de existir parece ser ocupar espacio (físico y mental) y… confundir al personal a la hora de hacer las cuentas.

Es, en fin, “El bote absurdo”.

Pero, como todo, tiene sus cosas buenas; básicamente los diálogos para besugos que se producen alrededor de todo lo que tiene que ver con él, las risas… y la lucha política entre dos grupúsculos de poder enfrentados: por un lado el mayoritario y profundamente respetado K.E.B.A.B. (Kolectivo Escrutador contra el Bote Absurdo y sus Bobadas) y por otro el antiguo partido en el poder, el denostado y unipersonal F.A.B.A.D.A (Frente de Apoyo al Bote Absurdo y su Defensa Activa), hoy día en la oposición.

La lucha está garantizada y es a muerte; ¡qué gane el mejor!.

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Kebab de cordero

Raciones: 4

500 gramos carne picada de cordero
1 pimiento verde o rojo
0.5 cucharadita jengibre; en polvo
0.5 cucharadita garam masala
0.5 cucharadita pimentón dulce o picante
0.25 cucharadita pimienta blanca; molida
aceite de oliva

Picar finamente el pimiento y la carne de cordero (si el carnicero os la pica al comprarla, tanto mejor)
En un bol, mezclar el pimiento muy picado con la carne y las especias.
Mezclar bien.
Después hacer cilindros con la carne y ensartarlos en una brocheta.
Pasarla por la plancha, con un poco de aceite de oliva.
Servir los kebabs de cordero acompañados de guarnición de ensalada o arroz basmati y con salsa de yogur (yogur natural con una pizca de sal, pimienta y especias al gusto).
Podéis varias las especias si lo queréis más picantes.

Capricho dulce

13 abril, 2012

Creábamos un nuevo color de carmín cuando, por fin, nos decidimos a mezclar alientos, bocas y lenguas, con el ansia doble nacida de la expectación y lo prohibido.

Chocábamos como piezas de un rompecabezas que no cuadraban a la primera, que costaba encajar; huecos y volúmenes idénticos que no se guiaban por el instinto, que se estudiaban lentamente para encontrarse, finalmente, anudados.

Perseverábamos, con la fuerza de la constancia y con la sutileza que da la sabiduría propia en un cuerpo ajeno. Mediamos la urgencia, la fuerza, el ritmo; surgía, así, de una manera distinta el resultado cotidiano.

Como si de un vino suave se tratase, repetíamos. Copa tras copa hasta que el cuerpo no aguantaba ya, ebrio.

Y yo aquí, tan sobria desde hace tanto tiempo…

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Jalea o mermelada de vino tinto

Una botella de vino tinto
500 gr de manzanas
600 ml de agua
Azúcar
Una cucharadita de pimienta rosa y blanca en grano
Agar-agar en polvo (opcional)

Lavar y trocear las manzanas, corazón y piel incluidos.
En una olla poner a cocer las manzanas, la pimienta, el vino (usa un vino que beberías con agrado) y el agua.
Cuando rompa a hervir cocer destapado a fuego medio, para que vaya reduciendo, mientras las manzanas se cuecen hasta deshacerse. Aproximadamente 40-60 minutos.
Colar el resultado en un colador fino o con una muselina y medir el volumen de líquido resultante.
Poner el líquido a cocer de nuevo añadiendo la mitad de peso en azúcar por cada volumen de líquido (50 gr por cada 100 ml,…)
Cocer a fuego vivo removiendo de vez en cuando al menos durante 20 minutos si queremos hacer mermelada o hasta que espese ligeramente si queremos hacer jalea.

Si se quiere que el resultado final sea una mermelada, volver a medir el volumen de líquido y añadir el agar-agar en polvo según las instrucciones del fabricante.
Cocer 5 minutos más sin dejar de remover.

En ambos casos, pasar el resultado a tarros esterilizados y hacer el vacío, cociéndolos durante 30 minutos.
Dejar enfriar, etiquetar y guardarlos en una despensa oscura.

Tanto la mermelada como la jalea son un buen acompañamiento para quesos de todo tipo, carnes e, incluso, como parte del aliño de ensaladas.

Huelga CC

28 marzo, 2012

Miles de Colectivos y Ciudadanos surgimos, como las setas (de un día para otro, pero con muchas horas de trabajo previo a la eclosión), para acompañarnos en el primer día de la primera huelga general de esta legislatura.

Nos juntamos para hacer frente a los abusos de la última reforma laboral. No Curramos ni Consumimos; no Callamos ni Cocinamos; Lo que SI hacemos es Cuidar los unos de los otros y Contestar al 1% que nos la quiere meter doblada.

Desde RegimenAbierto lo único que os pido, hipotéticos lectores-cocinillas, es que (sea cual sea vuestra postura política) no Contribuyáis a perpetuar esta reforma sangrante y os recuerdo que Contamos con vosotros.

Porque esta huelga se hace para encontrar un Consenso en la búsqueda del bien Común.

Nos vemos mañana en las calles.

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Crepes de calabaza rellenas de setas.

Raciones: 4

Para las crepes:
200 gramos calabaza
1 huevo
150 gramos harina
200 mililitros leche
1 cucharadita levadura
aceite
sal
ajo en polvo
perejil picado

Para el relleno
Setas chinas secas (al gusto)
Una cucharada sopera de harina
Leche entera
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

Para las crepes:
Pelar, quitar las pepitas y cortar la calabaza.
Ponerla en crudo en un cuenco o en el vaso de la batidora y batirlo junto a la leche, las especias y el huevo hasta que quede un batido muy fino.
Mezclar la harina y la levadura y añadirlo mientras seguimos batiendo hasta que quede una masa líquida similar a las crepes.
Poner a fuego fuerte una sartén pequeña antiadherente, añadiendo unas gotas de aceite, lo suficiente para que podamos manipular las tortitas sin que se peguen.
Cuando esté bien caliente echamos un cacito de mezcla y lo extendemos para que ocupe todo el fondo de la sartén creando una torta fina.
Cuando esté dorada le damos la vuelta al aire y añadimos un par de gotas más de aceite para que no se peguen.
Dorar y sacar del fuego.
Repetir la operación mientras quede masa y apilar las crepes todas en una misma fuente para que se mantengan calientes mientras cocinamos.

Para el relleno:
Mientras se van haciendo las tortitas, poner a cocer las setas hasta que estén hidratadas y tiernas.
Escurrir, refrescar y picar finamente.
Saltear las setas en una satén con un poco de aceite y salpimentar.
Añadir la harina y darle un par de vueltas para que se distribuya homogéneamente y no se formen grumos.
Incorporar la leche poco a poco, removiendo constantemente, hasta que tengamos una bechamel de textura media (ni muy líquida ni tan espesa como para croquetas).
Dejar cocer un par de minutos más mientras rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario.

Montar las crepes con el relleno, colocando éste sobre la mitad de la tortita y cerrándola como si fuera un libro con la otra mitad.
Decorar y acompañar al gusto.

Medicinal y/o recreativo

9 marzo, 2012

Si es medicinal o recreativo ya lo dejo a vuestra elección, o como en el caso de Los Gandules, ¿porqué no tener ambas cosas?.

Pero hablemos de cosas serias (ji,ji) y pasemos a preparar unas…

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Galletas-María con naranja confitada

Raciones: unas 40-45 galletas pequeñas

330 gr de harina
210 gr de mantequilla de María
100 gr de azúcar
1 huevo
100 gr de cáscara de naranja confitada
Colorante
Aroma de limón
Azúcar glass para decorar

Antes de preparar las galletas hay que elaborar la mantequilla de María tal como os explican en el enlace, o bien calentando 250 gr de mantequilla sin sal junto con 15 gr de cogollos, lavados y picados, al baño María durante una hora, colando y dejando enfriar el resultado (esta es la manera en que yo la preparo, porque es menos engorrosa).
Hacer una montaña con el azúcar, harina, colorante y la naranja confitada finamente picada.
Cascar el huevo en el centro y añadir unas gotas de aroma de limón y la mantequilla de María en trozos.
Trabajamos la masa suavemente y a mano hasta que admita toda la harina y quede una mezcla suave y homogénea.
Extender la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta que tenga medio centímetro de grosor.
Cortarlas con cortapastas o cuchillo.
Ponerlas en una placa de horno enharinada y decorarlas con unas tiras de naranja.
Hornear a 180º hasta que estén doradas (12-15 minutos).
Poner a enfriar sobre una rejilla.
Espolvorear con azúcar glass mientras estén calientes para que el azúcar se empape.

Comerlas de una en una, dejando pasar al menos una hora tras la primera, para poder calibrar sus efectos y no pasarse.
Guardarlas en una lata o recipiente hermético para conservarlas, aunque no muchos días, pues pierden efecto.

Pequeñeces

6 marzo, 2012

Las pequeñas decepciones ocupan un pequeño lugar. Pero se juntan muchas a diario y, a pesar de ser ligeras, ese lugar va aumentando poco a poco de densidad.
¿Llegará el día que sea como un agujero negro de masa infinita y volumen tendente a cero?

No me gustaría estar por los alrededores cuando eso suceda, que seguro que me hace puré.

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Pasteles de patata

600 gr de patata cocida
300 gr de azúcar
200 gr de almendras crudas
2 manzanas
6 yemas de huevo

Lavar las patatas y manzanas y quitarles el corazón a estas últimas.
Poner a cocer las patatas con su piel y a asar las manzanas.
Moler las almentras en el punto que más nos guste; muy fino, como harina, o en forma de granillo si queremos que los pasteles tengan un poco de textura.
Cuando las patatas estén cocidas, pelarlas y pasarlas por el pasapurés.
Mezclarlas con el azúcar mientras estén lo más caliente posible.
Añadir las almendras molidas e integrar bien.
Añadir la pulpa de las manzanas e integrar bien.
Dejar templar antes de añadir las yemas de huevo.
Añadirlas y mezclar bien.
Engrasar y enharinar un molde amplio mientras se precalienta el horno a 200º.
Verter la mezcla en el molde formando una capa de unos 2 cm de alto.
Hornear unos 20-25 min, dependiendo del horno; hasta que esté dorado y al pinchar un palillo este salga limpio.
Apagar el horno y dejar el pastel dentro hasta que esté templado.
Cortar en porciones y presentarlas con la parte dorada como base.
Decorar al gusto; frutos secos, miel, mermeladas, nata, merengue, frutas, sésamo…

Abundancia

2 enero, 2012

Habrá momentos en que te ofrecerán nabos por todas partes: en el grupo de consumo, en tu centro social, en el mercado… incluso familiares y amigos que no te esperas los pondrán a tus ordenes.

Bueno, el secreto para contentar a todos es no pretender hacertelos todos al mismo tiempo, porque acabarás harto. Sin prisa, pero sin pausa, puedes acabartelos todos disfrutando de cada uno durante el proceso.

Ah, y recuerda, como tienen un cierto sabor picante (si están en su punto y han crecido lo suficiente) es mejor combinarlos o bien con más picante o con un punto de dulzura, eso ya va en gustos.

¿Cómo que de qué estoy hablando?… ¡¡De lo único, claro!! ¿En qué pensabas?

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Aperitivo de nabos fritos

Nabos
Sal
Pimienta
Harina
Aceite para freir

Lavar y pelar los nabos.
Cortarlos como las patatas para freir, en tiras.
Salpimentar.
Pasarlos por harina y freirlos en aceite bien caliente hasta que estén dorados.
Escurrir el exceso de aceite sobre un papel absorvente.
Servir acompañados de mermelada de cebolla, tomate o chutney de mango a modo de salsa.

Momentos íntimos

13 diciembre, 2011

Tengo unos amigos que se conocieron por internet y que tras intercambiar una serie de correos acabaron viviendo juntos y criando a su (hasta ahora) primer hijo. Nada raro en los tiempos que corren, en los que, como dice Ortega, “Hay quien ha venido al mundo para amar a una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella”; Sí, señores, hay que buscar hasta debajo de las piedras y cruzar los dedos para que la persona elegida no nos de calabazas.

Me cuenta mi jefe que sus padres se conocieron así, pero en la versión 1.0. Ella, telegrafista en un pueblo de la sierra peruana, el telegrafista en medio de la selva. Años de correspondencia minimalista por cuenta de Correos y Telégrafos fueron suficiente para que sin llegar aún a verse, el le escribiera algo así como “… . –.- ..- . -. — -. — … -.-. — -. — -.-. . — — … –..– -.-. …. — .-.. .- –..– .–. . .-. — — . …. . . -. .- — — .-. .- -.. — -.. . – .. .-.-.- … – — .–. .-.-.- –.- ..- .. . .-. . … -.-. .- … .- .-. – . -.-. — -. — .. –. — ..–.. … – — .–. “ A lo que ella, sin dudar un instante le respondió algo como “-.-. .-.. .- .-. — –.- ..- . … .. .-.-.- … – — .–. .-.-.- -. — — . .. — .–. — .-. – .- -.-. — — — … . .- … –..– -. — … -.-. — -. — -.-. . — — … .-.. — … ..- ..-. .. -.-. .. . -. – . .–. .- .-. .- … .- -… . .-. –.- ..- . …- .- — — … .- … . .-. ..-. . .-.. .. -.-. . … .-.-.- … – — .–. “

Aquello fue una afortunada heroicidad por ambas partes, sobre todo teniendo en cuenta que el señor telegrafista no era nada agraciado, precisamente. Sin embargo la cosa salió bien y criaron juntos a unos cuantos chiquillos.

No puedo evitar pensar en los momentos de intimidad compartida a la hora de la comida entre esos dos padres, rodeados de sus pequeños e intercambiando comentarios picarones a golpe de cubierto sobre la mesa o haciéndolos pasar por un movimiento nervioso de piernas durante la misa del domingo…

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Crema caramelizada de calabaza

Raciones: 4

600 gr de calabaza, limpia y sin pepitas
1 cebolla grande
1 zanahoria
1 diente de ajo
1 patata grande
Aceite de oliva
Medio litro de caldo de verduras
sal
pimienta
Guarnición: pipas de calabaza tostadas y peladas o semillas de sésamo o de amapola

Picar la verduras en daditos, salvo la cebolla que se cortará en juliana.
Pochar a fuego muy lento en abundante aceite la cebolla, los ajos y la zanahoria removiendo de cuando en cuando para que se caramelice sin tostarse, durante unos 20-25 minutos.
Quitar el exceso de aceite y subir el fuego.
Añadir la calabaza y la patata, remover un par de minutos y cubrir con el caldo.
Hervir unos 20 minutos a fuego medio.
Triturar quitando antes el exceso de caldo y añadiendo después el que haga falta hasta llegar a la consistencia deseada.
Salpimentar ligeramente, esta crema tiene un sabor levemente dulce que hay que evitar ahogar.
Servir con la guarnición por encima.

De lo extraño

25 septiembre, 2011

Tengo amigos que dicen que somos un poco raritos porque hacemos dulces, batidos, mermeladas y panes con verduras, pero en realidad es una mera cuestión de supervivencia; cuando llega el verano nos encontramos con un superávit de ciertas verduras (es lo que tiene estar rodeado de hortelanos eficientes) y tenemos que aprovecharlas de todas las maneras posibles… eso hace que la mermelada de pimiento verde, por ejemplo, nos parezca una opción válida para desayunar.

Pero todas esas ideas son sólo fruto de un poco de investigación y otro poco de experimentación hasta encontrar la mezcla adecuada. En realidad no somos tan peculiares, sólo hace falta darse una vuelta por la web para encontrarse cosas verdaderamente raritas (dicho sea con todo el respeto y la admiración que merecen), tanto por su origen como por su forma de presentarlas.

Os dejo unas muestras:
– Receta del Pan de Lembas de El Señor de los Anillos
– Unos locos de la robótica, los arduinos y la buena comida, combinan sus recetas para hacer robots con recetas de cocina de lo más apetitoso.
– Alguien que ha sido ingeniero toda su vida laboral, cuando se jubila y acude a un curso de cocina, tiende a anotar sus recetas tal como lo ha hecho siempre; con diagramas de flujo. Aquí podéis descargar sus apuntes.

Tras echarle una ojeada a estos enlaces, llamadnos frikis si tenéis valor.

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Pan de calabacín y parmesano
Raciones: 8

500 gr de calabacín, ya limpio, sin pipas, pero con la piel
675 gr de harina de fuerza
40 gr levadura fresca
150 gr de queso parmesano, recién rallado
4 cucharadas soperas de aceite de oliva
Leche
Semillas de sésamo o pipas de girasol crudas o semillas de amapola
Sal
Pimienta negra molida

Rallar el calabacín.
Ponerlo en un colador, salar y dejar escurrir 20 minutos.
Lavar bien, escurrir y secar muy bien con papel de cocina.
En un recipiente grande, mezclar la harina con la levadura disuelta en dos cucharadas de agua, el parmesano, media cucharadita de pimienta molida y 1 cucharadita de sal.
Incorporar el aceite y el calabacín.
Añadir agua caliente en cantidad suficiente para hacer una masa firme. La cantidad depende de la humedad del calabacín, que aportará una gran cantidad de agua al pan. Hacerlo a cucharadas, y comenzar añadiendo 3 o 4, y seguir añadiendo y amasando, cucharada a cucharada, para no pasarnos.
Amasar con la mano en una superficie enharinada, durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica.
Poner nuevamente en el recipiente, cubrir con un paño húmedo.
Dejar en un lugar tibio hasta que duplique el tamaño.
Sacar a la mesa enharinada y amasar ligeramente
Dividir en 8 o 9 trozos, haciendo una bola con cada uno pero sin apretar.
Engrasar un molde de unos 25 cm de lado (o de diámetro si es redondo) y acomodar las bolas de masa, poniendo una en el centro y las otras alrededor de esta.
Pincelar con un poco de leche y espolvorear con las semillas.
Cubrir con un paño húmedo y dejar fermentar en lugar templado hasta que doble el tamaño.
Introducir en un horno precalentado a 200 º.
Hornear durante 40 – 45 minutos, según el horno, hasta que esté la superficie dorada y al golpear con los nudillos en la base del pan suene a hueco.
Dejar enfriar sobre rejilla y servir.

Masoquismo de salón

26 agosto, 2011

Tenia el don de conseguir que algo pareciera una estupidez sólo por la manera en que lo escuchaba: te clavaba toda su atención sin siquiera levantar una ceja cuando veía que no podías parar tu lengua. Y esperaba, paciente, hasta que le habías contado tus más íntimos secretos.

Era escalofriante.

Y no falté ni a una sola de mis citas con él.

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Mermelada de tomate

1 kilo de pulpa de tomates maduros
500 gramos de azúcar
zumo de un limón
20 clavos de especia

Pelar los tomates escaldandolos en agua hirviendo durante 30 segundos (si antes de escaldarlos se les hace un corte superficial en forma de cruz este trabajo es mucho más sencillo)
Córtalos por la mitad y retirar las semillas.
Trocearlos y depositar la pulpa de los tomates en un recipiente grande.
Espolvorear con el azúcar y regar con el zumo de limón.
Déjarlo reposar en el frigorífico durante 12 horas.
Añadir el clavo y ponerlo en una cazuela en el fuego, cociendo lentamente durante una hora y removiendo con una cuchara de madera.
Retirar los clavos.
Darle un golpe de batidora de manera que los trozos no se desagan del todo, sólo para que el almibar coja consistencia.
Poner en frascos esterilizados y hacerles el vacío cociendolos al baño maria durante 30 minutos.
Enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.