Archive for 26 agosto 2011

Masoquismo de salón

26 agosto, 2011

Tenia el don de conseguir que algo pareciera una estupidez sólo por la manera en que lo escuchaba: te clavaba toda su atención sin siquiera levantar una ceja cuando veía que no podías parar tu lengua. Y esperaba, paciente, hasta que le habías contado tus más íntimos secretos.

Era escalofriante.

Y no falté ni a una sola de mis citas con él.

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Mermelada de tomate

1 kilo de pulpa de tomates maduros
500 gramos de azúcar
zumo de un limón
20 clavos de especia

Pelar los tomates escaldandolos en agua hirviendo durante 30 segundos (si antes de escaldarlos se les hace un corte superficial en forma de cruz este trabajo es mucho más sencillo)
Córtalos por la mitad y retirar las semillas.
Trocearlos y depositar la pulpa de los tomates en un recipiente grande.
Espolvorear con el azúcar y regar con el zumo de limón.
Déjarlo reposar en el frigorífico durante 12 horas.
Añadir el clavo y ponerlo en una cazuela en el fuego, cociendo lentamente durante una hora y removiendo con una cuchara de madera.
Retirar los clavos.
Darle un golpe de batidora de manera que los trozos no se desagan del todo, sólo para que el almibar coja consistencia.
Poner en frascos esterilizados y hacerles el vacío cociendolos al baño maria durante 30 minutos.
Enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.

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El músculo tonto

7 agosto, 2011

Todos tenemos, en el mejor de los casos, al menos uno. En mi caso son tantos que puedo hacer entradas en el blog suficientes como para que vosotros, hipotéticos lectores/cocinillas, cayerais en la tentación de cortaros las venas con el cuchillo de la mantequilla (útil como arma solo para atascar las arterias por su uso reiterado, no para cortar ni un capilar superficial).

Uno de mis músculos atrofiados tiene que ver con la comunicación verbal. ¡Dios, que angustia!. Me atasco, me aturullo antes, durante y después de cualquier conversación con extraños. Mi cara, sin embargo, debe de ser un poema, porqué mis interlocutores comprenden más claramente por mi expresión facial lo que quiero decir y lo que estoy pensando (normalmente: “¿Suena muy estúpido? ¿Habrá pillado el juego de palabras?… Vale, tía, ya has lanzado una referencia cultureta que no viene al caso…”. Mi monólogo interior es deprimente, lo sé. Aisss)

Por eso prefiero comunicarme por escrito: me da tiempo a pensar la mejor manera de expresar hasta las tonterías más superficiales. No descarto comprar una moleskine chula (porque una tendrá sus particularidades, pero siempre con estilo) para utilizarla a modo de interfono.

Otra opción es la que proponen en esta divertida conferencia sobre ilustración: Aprender por cabezonería y ensayo-error… y el interlocutor, ¡¡que sufra!!

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Galletas de hinojo y limón
Raciones: 30 ud

225 gramos mantequilla; a temperatura ambiente
160 gramos azúcar
1 huevo; grande
zumo de medio limón
ralladura de 1 limón
320 gramos harina
3 cucharadas soperas hinojo; fresco y picado
sal
Una copa de anís

Mezclar la mantequilla y el azúcar con las varillas hasta obtener una crema suave.
Añadir el huevo y el zumo de limón y mezclar bien.
Añadir la harina, el hinojo, la ralladura de limón y la sal, mezclando hasta que esté bien integrado todo.
Hacer uno o dos tubos/barras con la masa, envolverlos en papel film y la dejamos endurecer en la nevera al menos una hora.
Precalentar el horno a 200ºC y mientras, cortar la masa en rodajas iguales, de más o menos 1 cm.
Para perfumarlas un poco más y evitar que se peguen a la placa de horno, mojar la superficie con anís (con un pincel o spray de cocina), formando una película fina de licor sobre la que espolvorearemos un poco de harina.
Poner las galletas sobe esta película de harina perfumada separadas entre sí, porque crecen a lo ancho.
Meter al horno unos 15 minutos.
Sacarlas y dejar enfriar en una rejilla unos minutos para que no se humedezcan.
Guardar en una lata de galletas, porque los aromas son muy volátiles.

Tontos de baba

4 agosto, 2011

Los periódicos no cuentan la mitad de lo que pasa y la mitad de lo que cuentan es mentira. Conclusión: los periódicos no existen.

Y lo que es más importante: a pesar de que desde Educación se pretendan crear mentes sumisas y acríticas, ya no nos creemos nada sin contrastarlo y pensárnoslo varias veces (así estamos; agotaos, pero con la conciencia tranquila).

La paradoja es que ahora sólo aciertan en el tiempo (porque la época de lavar el coche porque anunciaban sol, justo antes de una tormenta, quedó atrás gracias a los satélites y a los grandes profesionales) y en el crucigrama.

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Babaganoush (paté de berenjena)

3 berenjenas medianas
2 dientes de ajo
1 cucharada sopera de tahina o sésamo crudo
zumo de medio limón
Aceite de oliva
Sal
Pimienta en polvo
Comino en polvo

Lavar y asar las berenjenas hasta que estén blandas y jugosas. Se puede hacer en papillote (envueltas en papel albal bien sellado) al horno, en el horno solar o al vapor en el fuego (en ese caso es mejor cortarlas por la mitad a lo largo). Al vapor pierden un poco su sabor amargo que, aunque a este plato le va bien en general, puede ser una ventaja dependiendo de los gustos.
Cuando estén asadas, dejar templar y pelarlas.
Poner en la batidora la carne de las berenjenas, el zumo de limón, la tahina o sésamo, las especias, la sal y los ajos y batir mientras se añade el aceite al gusto, como si se estuviera haciendo una mayonesa.
Ha de quedar una pasta consistente y homogenea que pueda untarse con facilidad.

Dejar enfriar en la nevera y comer untándola sobre pan o “dipeando”.