Archive for the ‘carne’ Category

Absurdeces

24 abril, 2012

Los centros sociales autogestionados es lo que tienen, que se aprende por ensayo error, la mayoría de las veces en cabeza propia; porque, por mucho que nos cuenten los viejos insurgentes, somos cabezotas, viscerales y hacemos todo tipo de cosas absurdas solo para ver que pasa.

En el EKO, aunque llevamos apenas cuatro meses abiertos, ya tenemos tradiciones milenarias jocosas. Una de ellas es recoger en un bote aparte todas las monedas pequeñas (5, 2 y 1 centimos). Es un bote que no se contabiliza, que no piensa utilizarse para nada en concreto, cuya unica razón de existir parece ser ocupar espacio (físico y mental) y… confundir al personal a la hora de hacer las cuentas.

Es, en fin, “El bote absurdo”.

Pero, como todo, tiene sus cosas buenas; básicamente los diálogos para besugos que se producen alrededor de todo lo que tiene que ver con él, las risas… y la lucha política entre dos grupúsculos de poder enfrentados: por un lado el mayoritario y profundamente respetado K.E.B.A.B. (Kolectivo Escrutador contra el Bote Absurdo y sus Bobadas) y por otro el antiguo partido en el poder, el denostado y unipersonal F.A.B.A.D.A (Frente de Apoyo al Bote Absurdo y su Defensa Activa), hoy día en la oposición.

La lucha está garantizada y es a muerte; ¡qué gane el mejor!.

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Kebab de cordero

Raciones: 4

500 gramos carne picada de cordero
1 pimiento verde o rojo
0.5 cucharadita jengibre; en polvo
0.5 cucharadita garam masala
0.5 cucharadita pimentón dulce o picante
0.25 cucharadita pimienta blanca; molida
aceite de oliva

Picar finamente el pimiento y la carne de cordero (si el carnicero os la pica al comprarla, tanto mejor)
En un bol, mezclar el pimiento muy picado con la carne y las especias.
Mezclar bien.
Después hacer cilindros con la carne y ensartarlos en una brocheta.
Pasarla por la plancha, con un poco de aceite de oliva.
Servir los kebabs de cordero acompañados de guarnición de ensalada o arroz basmati y con salsa de yogur (yogur natural con una pizca de sal, pimienta y especias al gusto).
Podéis varias las especias si lo queréis más picantes.

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La única ley a tener en cuenta

6 septiembre, 2010

Esa primera cita a solas con un chaval que me gustaba muchisimo y a mi, la reina del zapato plano, no se me ocurre otra que ponerme unos taconazos del diez, finos, monisimos y además prestados.

Primer bar, primera copa y todo bien, en vertical. Salimos a por la segunda y yo, que iba embobada hablando con él, no veo que se me acaba la acera ni el escalón a la carretera… conclusión: ¿os acordáis de esos dibujos animados en que, de repente un personaje desaparece tragado por un agujero en el suelo marca Acme? Pues eso.

No se me olvidará en la vida la cara de asombro que puso al ver que tras un parpadeo yo ya no estaba allí y oir un quejido lastimero a la altura de sus rodillas. Esgince al canto, mi ego por los suelos (más que yo misma) y cita terminada…

Desde entonces, con él o sin él, ya no soy la misma. He descubierto que la gravedad funciona y que soy muy, muy patosa..

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Magret de pato a la pimienta con puré de castañas y zanahorias glaseadas
Raciones: 2

Magret de pato:
1 magret de pato
sal
pimienta negra; molida

Puré de castañas:
50 mililitros nata; líquida
1 cucharada sopera azúcar
25 gramos mantequilla
100 gramos castañas

Zanahorias glaseadas:
2 zanahoria; tormeada
agua
azúcar
aceite

Para las zanahorias:
Pelamos y torneamos las zanahorias de manera que queden pequeñitas.
Ponemos a fuego lento una cazuela con las zanahorias, agua, azucar y aceite.
Cocemos hasta que el agua se consuma, se terminen de hacer en el aceite y se caramelicen las zanahorias (quedan casi rojas).
Es el proceso que lleva más tiempo, así que es conveniente empezar a cocinar por aqui.

Para el puré de castañas:
Hervir, enfriar y pelar las castañas o usar castañas en almibar, bien escurridas.
Poner a cocer la nata con el azúcar (o no si usamos castañas en almibar) y la mantequilla.
Añadir las castañas limpias y escurridas.
Cocer durante unos minutos.
Retirar y triturar.
Mantener caliente al baño maría hasta el momento de servir.

Para el magret:
Acanalamos el magret por la parte de la grasa, cortando a cuchillo sin llegar a la carne y haciendo un dibujo de enrejado.
Ponemos una sartén limpia, sin aceite, a fuego muy fuerte.
Salpimentamos el magret poniendo la pimienta por la parte de la carne y cubriendolo totalmente (no pasa nada si nos pasamos de pimienta, porque una vez cocinado no molesta en absoluto ni queda demasiado picante).
Lo ponemos en la sartén muy caliente por la parte de la grasa unos 3 minutos y a fuego muy fuerte.
Bajamos el fuego a una intensidad media y cuando esté dorado le damos la vuelta y cocinamos 2-3 minutos más en su propia grasa, salseando mientras tanto.
De esta manera queda el magret muy poco hecho en el interior (es su punto ideal); si los comensales no están acostumbrados o prefieren la carne al punto sacamos de la sarén, fileteamos y pasamos de nuevo vuelta y vuelta los filetes por la sartén

Para presentarlo lo cortamos en filetes, acompañamos con el puré de castañas, salseamos con la propia grasa del pato que ha quedado en la sartén y añadimos las zanahorias glaseadas.

Nota mental

12 agosto, 2010

Hacer una prueba de cocina en un restaurante de verdad puede llegar a ser muy divertido. Pero hay que tener en cuenta una serie de puntos básicos para que además sea efectivo

.- No hay que ir a una cocina profesional como se va a la cocina de casa. No sabes donde está nada y qué tienen exactamente en las cámaras… así que olvidate de preparar un bisqué de cangrejo, poque es muy muy probable que tu prueba no sea justo en la época en que los cangrejos que van a morir, te saludan.

.- No tienes tiempo para preparar un plato que requiera 3 horas de horno… y seguramente ni siquiera tengas un horno a tu disposición. Olvidate de la pata asada, y más si el cerdo está aún vivo y te mira a los ojos buscando el indulto…

.- Tiene que estar bueno superbueno, pero ten en cuenta que a lo mejor ni siquiera lo prueban; sobre todo tiene que quedar superbonito. Olvidate de los espaguetis de calabacín… esa masa informe tiene pocas posibilidades de quedar bonito de restaurante, a pesar de lo ricos que están.

.- Antes de darle el toque final a tus platos y presentarlos la cocina tiene que quedar como si tu no hubieras pasado por ella. Busca platos que te den margen de tiempo para limpiar sobre la marcha. Nada de preparar unos mejillones tigre que lo dejan todo empantanado; además para quitarte la plasta de harina huevo y pan rallado de las uñas (por muy cortas que las lleves), hay que hacer un master…

Resumiendo: lo mejor es elegir un plato con un nombre supermegalargo y rimbombante que requiera pocos procesos y quede vistoso.

En cualquier caso, no es que esta vez haya hecho nada de eso … noooooo. Pero no está de más olvidarlo.

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Milhoja de calabacín con  solomillo de cerdo ibérico, cebolla confitada y queso brie
Raciones: 4

600 gramos solomillo de cerdo
2 calabacin
1 cebolla
pimientos de piquillo
150 gramos brie
pimienta blanca; molida
aceite
sal

Cortar la cebolla en juliana y ponerla a confitar en una sartén con un chorro generoso de aceite; 10 minutos de fuego fuerte y 20 de fuego suave. Durante ese tiempo hacemos el resto de los procesos.
Cortar el calabacin en rodajas de medio centímetro. Salar.
Dorar en la sartén y reservar.
Cortar el pimiento en tiras.
Cortar el brie en láminas de medio centimetro.
Cortar el solomillo en medallones finos, salpimentar y pasar por la sartén vuelta y vuelta.
Montar el plato en una fuente de horno individualmente, como pinchos:  una capa de calabacín + cebolla confitada + solomillo + calabacin + pimientos de piquillo + queso brie pinchado con un palillo.
Gratinar y servir.

Acompañar con patatas panadera.

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Confitar la cebolla.