Archive for 30 octubre 2010

Revival

30 octubre, 2010

Reglas no escritas para tener 18 años y ser mala:

– Afeitarme media cabeza, teñir el resto de mi pelo de negro y cardarmelo como un Robert Smith con parkinson, vestir de negro (sin olvidar las plataformas de varios centímetros), adoptar un aire triste y atormentado y, por supuesto, celebrar la noche de difuntos (entonces aún no había calabazas decoradas ni cosas de esas de jaloguin).

– Aprender a disfrutar de Poe y Kafka, escribir pequeños poemas horrorosos cada vez que me enamoraba, comprender el miedo de Munch y Van Gogh, escuchar Love and Rockets, los Smith y, claro, The Cure (aún sin saber ni papa de inglés, cantando fonéticamente).

– Beber guisqui a palo seco y huir del sol.

– Elegir pareja con la premisa de que sin sufrimiento no hay amor, romper y romperme el corazón al menos una vez por semana. Enamorarme de la belleza, sin más.

– Destacar por mi aspecto entre la multitud al mismo tiempo que afirmaba, aparentando convicción, que quería pasar desapercibida. Pasarme las convenciones sociales por el forro mientras luchaba con el sentimiento de culpa que tenía aún fresco, dada mi educación (relativamente) convencional.

Entonces era algo natural; veinte años después parece demasiado esfuerzo… Hoy en día ya no tengo que aparentar, soy más mala que un dolor sin proponermelo.

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Tortitas de calabaza
Raciones: 4

200 gramos calabaza
1 huevo
150 gramos harina
200 mililitros leche
30 gramos azúcar
1 cucharadita levadura
aceite
sirope

Pelar, quitar las pepitas y cortar la calabaza.
Ponerla en crudo en el vaso de la batidora y batirlo junto a la leche, el azúcar y el huevo hasta que quede un batido muy fino.
Mezclar la harina y la levadura y añadirlas a la mezcla anterior mientras seguimos batiendo hasta que quede una masa líquida similar a las crepes.
Poner a fuego fuerte una sartén pequeña antiadherente, añadiendo unas gotas de aceite, lo suficiente para que podamos manipular las tortitas sin que se peguen.
Cuando esté bien caliente echamos un cacito de mezcla y lo extendemos para que ocupe todo el fondo de la sartén creando una torta fina.
Cuando esté cuajado le damos la vuelta al aire o con la ayuda de una paleta y añadimos un par de gotas más de aceite para que no se peguen.
Dorar y sacar del fuego.
Repetir la operación mientras quede masa y apilar las crepes todas en una misma fuente para que se mantengan calientes mientras cocinamos.

Servimos tres en cada ración, mientras aún están calientes, decoradas con un hilo generoso de sirope de arce.

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Gracias

27 octubre, 2010

Gracias a la cebolla, por permitirnos una excusa para romper a llorar.

También lo pide el cuerpo, de cuando en cuando.

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Albondigas de tofu y zanahoria (con salsa de cebolla)
Raciones: 4

500 gramos tofu
2 zanahoria
½ manzana
4 dientes ajo
4 cucharadas soperas sésamo; crudo
2 cucharadas soperas salsa de soja
1 rama de apio
pan rallado
harina
sal
aceite de oliva

Salsa (opcional):
2 cebolla
200 mililitros vino blanco
pimentón
cúrcuma
sal
aceite de oliva

Para las albóndigas:
Picar el apio y el ajo muy finos y reservar por separado.
Tostar el sésamo crudo en una sartén sin aceite y reservar
Dorar el ajo con un poco de aceite.
Picar muy fino o rallar el tofu -previamente escurrido- y rallar las zanahorias y la manzana.
Mezclar todo bien junto con el apio y una cucharada de pan rallado. Sazonar con la soja y una pizca de sal.
Dar forma a las albóndigas con la masa resultante y rebozarlas en harina.
Freírlas hasta que estén bien doradas, sacarlas y escurrir el aceite sobrante sobre un papel de cocina.

Para la salsa (opcional):
Picar la cebolla muy fina.
En una sartén con un poco de aceite pochar la cebolla
Añadir una cucharadita de cúrcuma, otra de pimentón y la sal. Añadir el vino blanco y reducir.
Añadir ½ vaso de agua y cocer un par de minutos.
Batir el resultado y pasar la salsa por el chino.

Estas albóndigas son deliciosas tal cual, acompañando a un arroz blanco, pero si quieres hacerlas en salsa solo hay que poner al fuego la salsa y añadir las albóndigas, dejando cocer unos 5 minutos. Hay que tener cuidado al manipularlas para que no se rompan, ya que son delicadas.

Incontrolable

20 octubre, 2010

Los miedos y las fobias tienen mucho de irracional.

Mi primer suegro le tenía miedo a las aves. Era ver de cerca cualquier bicho con plumas y se le ponía mal cuerpo. Y conozco a tios, grandes como castillos, que huyen dando grititos de lo más femenino si se cruzan con una araña; no hace falta que sea una araña de esas grandes y peludas, una arañita del tamaño de la uña del meñique les produce el mismo efecto o peor (se la imaginan colándose por dentro de la ropa, corriéndoles por la piel, y se ponen verdes).

En mi caso son las multitudes. No solo las multitudes de personas, que también pero menos, si no sobre todo cuando hay un montón de bichos pequeños o grandes todos juntos; manadas, colmenas, hormigueros, bandadas migratorias…. arggg. Supongo que es por eso que nunca me he animado a bucear; sólo de pensar que este sumergida, con toneladas de agua por encima, y que me vaya a encontrar rodeada por un banco de peces (rozándome… brrrr) que me tapen la luz que aún pueda llegar, hace que me falte el aire…

Supongo que entre otras cosas por eso tampoco me gusta la miel, ¿Tú sabes la cantidad de animalillos voladores (con el negro-amarillo -señal natural de bicho peligroso- por divisa) hacen falta para hacerla?. Uy, quita, quita; a mi dame sirope de arce o almíbar si quieres, pero no hagas que me imagine un panal, que se me quita el apetito.

Lo curioso de las fobias es que son de lo más variadas y todo el mundo tiene alguna ¿cúal es la tuya?

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Berenjenas con sirope
Raciones: 4

2 berenjena
12 gramos levadura panadera
150 mililitros agua
125 gramos harina
1 huevo
sirope de arce o miel
sal
aceite

Preparar la masa Orly, mezclando sin batir la levadura disuelta en el agua con la harina, el huevo batido y la sal.
Dejar reposar al menos durante una hora a temperatura ambiente.
Mientras cortar la berenjena en medallones de medio a un cm de ancho.
Salar y dejarlas sobre un colador para que suelten el amargor hasta que la masa Orly esté lista.
Lavarlas y secarlas bien, cortarlas al gusto y salarlas ligeramente.
En una sartén con abundante aceite bien caliente, ir friendo las berenjenas tras sumergirlas en masa Oly.
Dorarlas y colocarlas sobre papel absorbente.
Hacer una cama en la fuente de servir con un par de cucharadas de sirope o miel.
Colocar las berenjenas y añadir un poco de miel o sirope por encima.
Servir calientes.

Personajillos

19 octubre, 2010

Cuando voy de visita a algunas casas ajenas cabe la posibilidad (cada día más remota, porque cada vez conozco a gentes más interesantes) de que me encuentre intentando mantener una conversación tranquila en la cocina mientras en el salón vociferan una serie de extraños personajes que viven de gritar sus opiniones por la tele. Parece que el país entero acaba de sacar a pasear al perro, ha pisado sin querer algo maloliente y se lo está limpiando justo allí, en el salón de cada casa.

Oirles resulta alucinante, pero verles aún más; acalorados y encendidos (la vena del cuello hinchada, las caras rojas como tomates) dispuestos a no solo no escuchar, si no ni tan siquiera a dejar que el otro hable… mientras se amenazan unos a otros con el dedo y gritan barbaridades pasándose por los innombrables el tímido gesto del moderador.

Lo malo es que luego se acaba la crónica política del telediario, apagas la tele y… esa gente sigue existiendo.

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Salmorejo
Raciones: 4

500 gr tomate maduro
250 gr miga de pan de ayer
1 diente ajo
1 dl de aceite de oliva virgen
vinagre
sal
1 huevo
Jamón ibérico

Poner la miga de pan a remojar en agua durante 15 minutos, hasta que esté empapada.
Cocer, pelar y picar un huevo, reservar.
Escaldar los tomates para pelarlos, luego abrirlos y eliminar las pipas.
Escurrir por completo la miga de pan y ponerla en la batidora junto a la pulpa de tomate, el ajo, la sal, un chorro de vinagre y el aceite.
Batir hasta que quede una papilla líquida.
Probar y corregir de sal y vinagre, si fuera necesario.
Servir fresco y decorado con unas lascas finas de jamón iberico y el huevo picado.

A los nenes

11 octubre, 2010

A los nenes hay que decirles siempre la verdad…

Aunque tal vez sea conveniente (en este caso) decirles que se han comido un calabacín, cuando ya se hayan levantado de la mesa. Sobre todo si son como yo cuando era peque, que no había manera de que abriera la boca si había verduras de por medio.

¿Quién me iba a decir que años después me convertiría en una fitoadicta?

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Falsas natillas de calabacín
Raciones: 4

300 gr de calabacín pelado y sin pepitas
300 gr de leche
30 gr de maizena
60 gr de azúcar
1 ralladura de limón
vainillina
colorante alimentario
bolitas de decoración

Pelar y quitar las pepitas (salvo que sean muy pequeñas y tiernas) del calabacín.
Poner a cocer en un cazo con agua, hasta que esté bien cocido.
Escurrir y triturar en la batidora hasta que quede un puré muy fino.
Lavar y rallar el limón sin llegar a la parte blanca y añadirlo.
Ponerlo otra vez al fuego y añadir la mitad de la leche y el azúcar.
Mientras llega al hervor, mezclar el resto de la leche fría con la maizena, la vainillina y el colorante.
En cuanto rompa a hervir, añadir la mezcla anterior y mezclar bien con las varillas.
Probar y rectificar de vainillina y colorante si es necesario.
Seguir varillando mientras la maizena espesa la mezcla y vuelve a hervir.
Cuando hierva, apartarlo del fuego, asegurandonos de que la mezcla es homogénea.
Verter en individuales de barro, dejar templar y guardar en la nevera sin tapar.
Decorar con bolitas de colores antes de servirlas.

El color debe quedar como el de las natillas y el sabor predominante ha de ser limón y vainilla.

Lo mas simple

8 octubre, 2010

No estoy muy segura de porqué, pero cada vez más se me olvidan las palabras más sencillas: zapato, plan de pensiones, pandereta… son palabras chorras que consiguen que me aturulle, me ponga colorada y no consiga acordarme de cuales son las jodias letras que forman la palabra que describe lo que veo en mi cabeza con toda claridad y que responde a la descripción que puedo, sin problemas, explicar de corrido.

De vez en cuando me encuentro a mi misma, con cara de sorpresa ante mi anomía, intentando preguntar en el super ¿dónde están los “Frutos Secos Esos Que Salen De Los Pinos Si, Hombre, Esos Que Tienen La Cáscara Tan Dura, Pero Que Se Venden Pelados”? (sorpresa, rubor y explicación por lo bajo de que no me sale la palabra)…
– ¿Piñones?
– Eso mismo, piñones… mira que es sencilla la palabra… pues eso, qué ¿en qué pasillo están?
– Si es que tenemos todos muchas cosas en la cabeza (sonrisa indulgente y cabeceo). En el pasillo de los aperitivos, con los frutos secos, pasillo 3.
– Será eso… gracias.

Creo que estoy perdiendo neuronas… ayssss

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Salsa pesto

albahaca; fresca
ajo
aceite de oliva
piñones
queso grana o parmesano rallado; opcional

Lavar y limpiar la albahaca, desechando los tallos
Triturar las hojas de albahaca con los ajos, hasta que quede una pasta fina y homogenea.
Añadir aceite y mezclar bien.
Añadir los piñones machacados en granillo grueso y el queso (opcional).
Ha de quedar una pasta densa y homogenea. Nótese que no he indicado cantidades, dependiendo de los gustos podemos añadir más o menos de cada ingrediente hasta que encontremos la combinación adecuada a nuestro paladar.
Si no añadimos queso podemos añadir un poco de sal, para resaltar el sabor, pero no demasiada,

Aguanta 8-10 días en nevera, guardado en un frasco hermético. En el caso de la foto lo he utilizado para acompañar pasta, pero también va muy bien para arroces, patatas, pollo…