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Podemos y los brotes verdes

18 septiembre, 2015

tomatesecoaceite

Tengo una amiga que cuando me habla de su pequeña y la escolarización alucinada a la que les obliga la ley, me recuerda a ¡PODEMOS!*… El famoso grito de guerra de Parques y Jardines Madrileños durante los años de la poda salvaje de árboles: ¡PODEMOS! ¡PODEMOSLOS TODOS! ¡QUE NO QUEDE UNO ENTERO!

Porque enviar a un peque cada día al cole requiere no solo prepararle un bocata para el recreo; hay que cargar su mochila, mañana tras mañana, de brotes verdes*: la ilusión de ser niño, la curiosidad, el sentido crítico, la confianza en su diferencia, el afán por resolver dudas, la extraña alegría de aprender cosas nuevas…

Y en el cole, en muchos coles, unos profesores sobrexplotados (muchos), impartiendo materias que no dominan (algunos), indolentes (otros) y francamente dogmáticos y decididos a la poda (los malignos) cogen todos esos brotes de carácter de nuestros hijos y efectuan, a diario y a fondo, un desmoche brutal.

El resultado pretende recortar hasta dejar el tronco pelado, libre también de musgos y setas: todos iguales, todos dóciles, todos podados para equipararlos al ideal del mínimo comun**.

Las criaturas acarrean de vuelta en su mochila las ramas cortadas sin dejar que las heridas de la poda se infecten. Y es tarea de los mayores que les quieren (incluso de algún maestro rebelde) pasar todo el tiempo posible curando heridas, eliminando chupones maliciosos implantados en la jornada escolar, tratando los brotes cortados con enzimas enraizadoras y plantandolos a los pies de sus niños-arboles…

Con un poco de suerte, a resultas de los cuidados adultos y de su propia naturaleza alegre y resistente, estas pequeñas criaturas-árbol acabarán siendo, cada una, un bosquecillo sano y adulto.

Y, con más suerte aún, nos darán frutos deliciosos.

*Y no, no hablo de política…
**Ahora sí, hablo de política y políticos.


Semiconserva de verduras rehidratadas en aceite

Verduras secas; tomates (en este caso), setas, zanahorias, cebolla….
Agua
Aceite de oliva
Hierbas y especias; albahaca fresca y pimienta rosa (en este caso), oregano, ajo en polvo, cayena, tomillo….

Una de las maneras para dar salida en la mesa a los tomates secos de este post es semiconservandolos en aceite de oliva. Este mismo proceso es válido para cualquier otra verdura secada previamente en su temporada.

Poner en un cuenco la cantidad de verduras secas que querais rehidratar.

Poner a cocer agua suficiente para cubrirlas.

Cuando el agua hierva, añadirla al cuenco con las verduras. Dejar reposar tapadas durante unos 20 minutos (o el tiempo necesario para que queden tiernas).

Escurrirlas bien (reservando ese agua) y secarlas con un paño limpio o un papel de cocina de manera que queden lo más secas posible.

Poner las veduras rehidratadas en un tupper o tarro de cristal con tapa, acompañadas de las hierbas y/o especias de vuestra elección sin presionar demasiado para que el aceite, que añadiremos a continuación en cantidad suficiente para cubrir las verduras, se pueda meter por todos los recovecos.

Mover un poco, dar unos golpecitos en la base del tarro para que salgan las posibles burbujas de aire, tapar y meter en la parte menos fria de la nevera o en una alacena si es invierno.

Cuanto más tiempo estén en aceite más jugosas quedarán, pero tras un par de días como mínimo, ya se aprecian los sabores de estas verduras secas en aceite aromatizado.Siempre hemos hecho pequeñas cantidades que nos duran un par de semanas, aunque deben conservarse perfectamente al menos un mes siempre y cuando se tenga la precaución de que continuen cubiertas de aceite y en un ambiente fresco y oscuro.

Las utilizaremos picadas en crudo para ensaladas, pizzas, pasta, arroces… picadas en picadora con nata, frutos secos o quesos para hacer patés, las añadiremos a la cocción de salsas, salteados, cremas… las posibilidades son infinitas.

El agua de la rehidratación y el aceite sobrante tras consumir las verduras se aprovechan para cualquier otra preparación que requiera agua o aceite y conseguiremos un resultado más aromático.

Las tres cosas

15 marzo, 2014

croquetas
Hay tres cosas que se que no me depara el 2014, porque ya las he hecho antes y el repetirse, como el ajo, tiene su gracia sólo de vez en cuando.

– No plantaré un libro; los plantaré por cientos y en los lugares más insospechados (hacer bookcrossing es lo que tiene)

– No tendré un árbol; tendré varios, y frutales. Y como nuestros estómagos tienen un límite, no estoy por la labor de tener más de lo que podamos comer. (¡Mariano, apúntate esa!)

– No escribiré un hijo; ya fabulaba con ellos cuando era más joven y creía que mejorarían la especie. Ahora que soy más vieja y mas sabia, ya se que la naturaleza sabe lo que se hace (“ Si esto es el material que hay para mejorar la especie… ¡EXTINCIÓN!” Dice, muy acertadamente, la cabrona…)

Pero eso sí… estoy más que dispuesta a tener un libro (otro más) de cabecera, a plantar un hijo en brazos de su madre (o cualquier otro adulto competente) y a escribir árbol en mi próximo post, si la inspiración me lo permite.

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Croquetas vegetas de ajos tiernos, espinacas y huevo.

Un puñado de espinacas frescas
3-4 ajos tiernos
3 huevos
Harina
Leche
Aceite de oliva
Nuez moscada
Sal
Pimienta

Lavar las espinacas y los ajos tiernos.
Poner un huevo a cocer hasta que esté hecho (unos 10 minutos de cocción). Refrescar, pelar, picar y reservar.
Dar un hervor corto a las espinacas (unos 4-5 minutos, lo justo para que suba el color y queden aldentes).
Picar los ajos tiernos en rodajas finas, la parte blanca y la verde hasta donde sea aprovechable (si las puntas de las hojas están algo secas o amarillentas las desecharemos)
En una sartén grande rehogar los ajos tiernos un par de minutos en un poco de aceite de oliva.
Añadir las espinacas cocidas, escurridas y picadas.
Dar un par de vueltas y añadir dos cucharadas colmadas de harina (y un poco más de aceite si es necesario).
Es ahora cuando estamos haciendo la roux para la bechamel, así que toda la harina ha de estar húmeda de aceite, sin nadar en el.
Damos unas vueltas para que la mezcla esté homogénea a fuego muy suave (tostamos la harina a gusto, si queremos una bechamel oscura dejamos que se dore un poco antes de añadir la leche, si la queremos clara empezaremos enseguida a añadir la leche).
Añadimos el primer chorrito de leche y mezclamos totalmente a fuego muy suave; vamos añadiendo pequeñas cantidades de leche mezclando totalmente en cada ocasión. El principio de la bechamel es el paso clave, porque es donde se pueden hacer grumos, así que sin prisa y a fuego suave.
Cuando ya veamos que podemos manejarnos con más cantidad de leche subimos a fuego medio y añadimos leche más generosamente hasta llegar a la consistencia de bechamel croquetera ( la más densa si la comparamos con la de napar los, por ejemplo, canelones).
Dejamos cocer un par de minutos y añadimos el huevo picado, un poquito de nuez moscada, sal y pimienta removiendo bien para que quede homogénea.
Sacar la sartén del fuego y dejar templar (nunca tapada, porque “suda”, como mucho con un paño fino por encima).
Preparar un plato con harina, otro con pan rallado y un cuenco con dos huevos batidos.
Dar forma a las croquetas con las manos y pasarlas por harina, huevo y pan rallado en ese orden.
Freír en abundante aceite caliente.

Con estas cantidades salen unas 30-35 croquetas de bocado, la mitad si lo que os gusta son las megacroquetas.

Nos la quieren dar con queso

25 febrero, 2014

banderillas_pesto

La ley del aborto o como legislar en coño ajeno:

Puede parecer coña, pero siendo, como soy, un coño coño (madrileño para más señas), no soy coño en criticar las coñas que suceden a diario en “Coñistan”.*

¡Coño ya!

*coño.
(Del lat. cŭnnus).

1. m. malson. Parte externa del aparato genital de la hembra.
2. m. despect. Chile. español (‖ natural de España).
3. m. vulg. Ven. tipo (‖ individuo).
4. adj. Chile y Ec. tacaño (‖ miserable).
1. interj. U. para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.

coña.

1. f. vulg. Guasa, burla disimulada.
2. f. vulg. Cosa molesta.

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Banderillas de cherrys al pesto de almendras

Tomates cherry
Queso tierno
Palillos o brochetas

Para el pesto:

Almendras crudas
Albahaca fresca
Ajo
Queso parmesano rallado
Sal
Aceite de oliva

Hacer el pesto poniendo en la picadora/batidora un puñado de almendras, un ajo o dos (al gusto) un par de cucharadas soperas de queso rallado, un manojo de hojas de albahaca y la sal. Añadir un chorro de aceite y picar/batir añadiendo el suficiente aceite para que el pesto nos quede a nuestro gusto (más o menos espeso).

Reservar.

Cortar el queso en dados y los tomates cherry por la mitad e ir ensartándolos alternados en los palillos.

Emplatar y decorar con la salsa.

La canción del okupa

6 enero, 2014

Imagen

 

Mi amigo imaginario @quenoceda, aprovechando que la @ObraSocialMad celebra el día de reyes con una okupación más que simbólica quiere dedicar su poema (fusilado de la “Canción del pirata”) a todas esas personas que, pública y notoriamente o de manera callada pero efectiva, han dejado lo de llorar para cuando pican cebolla y, armados de ganzúas, colegas de apoyo y planificación, desafían al sistema.

Y ganan, porque cada okupación, independientemente de su duración o resultado, ya es una victoria frente a piratas malvados de traje y corbata.

 

 LA CANCIÓN DEL OKUPA

QUENOCEDA

 

Con cien ganzúas por bankia,

a tomar viento el sistema,

con tensor y sin palanca,

no hay puerta que no nos tema;

gente sin casa nos llama

para abrir alguna puerta

que esa casa está ya muerta

y cerrada, ¡nos reclama!.

 

La luna nueva, aliada

de aquestas vicisitudes

matizará, no lo dudes,

el ruidito de los pines;

y ven, colegas okupas,

paseando por el barrio,

que es tranquilo el escenario;

puedo usar sacabonbines.

 

– Rastrilla más, compañero,

sin temor

que no hay enemigo fiero,

ni vecino o securata

que nos vaya a dar la lata,

ni nos afloje el tensor.

 

Veinte casas

hemos hecho

a despecho

de Botín

y han rendido

esos mamones

cien daciones

porque sí.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo.

Mi derecho: ¡el okupar!

 

Vienen ya, como es normal,

los maderos,

con su manejo brutal

amedrentando a los míos

con absurdos desvaríos

de su ley de dos raseros

 

Y no hay puerta

sea cualquiera

ni ventana

con cristal

que no sienta

simpatía

y no se deje

forzar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo

Mi obligación: ¡okupar!

 

A la voz de ¡Poli viene!

es de ver

como huyo y el obtiene

una paseante fingida;

ni apropiación indebida,

ni multa a la que temer.

 

Tras la entrada

yo divido

lo okupado

por igual;

solo quiero,

por derecho,

otro techo

que okupar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo.

Mi derecho: ¡el okupar!

 

¡Sentenciado estoy a muerte!

Yo me río:

en la casa me hago fuerte

y al mismo que hoy especula

matará un día la gula

en una celda, confío.

 

Si me pillan

¿que me importa?

me conforta

retomar

para todos

los derechos

que nos quieren expropiar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo.

Mi vocación: ¡okupar!

 

No hay música mejor

que los lemas,

el estrépito y clamor

de vecinos cabreados,

¡ni por los polis cercados

se sienten antisistemas!.

 

Y del grito

al descontento

del ¡Disiento!

al actuar,

hoy okupo

relajado,

apoyado

y sin forzar.

 

Que es mi casa mi tesoro,

volver me da libertad.

Mi ley: ganzúa y esfuerzo

Mi alegría: ¡el okupar!

 

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Tortilla picante de cebolla

4 raciones

 

4 cebollas medianas

6 huevos

1 cucharada sopera de jengibre fresco picado

2 dientes de ajo

1 cucharada sopera de pimienta rosa

sal

aceite

 

Cortar las cebollas en juliana fina.

Picar en brunoise los ajos y el jengibre pelados y limpios.

En una sartén con un chorrito de aceite, pocharlo todo a fuego muy lento removiendo de vez en cuando durante, más o menos media hora. La cebolla ha de quedar completamente caída, muy blandita, y la casa impregnada del particular olor de la cebolla, el ajo y el jengibre.

Sacar el relleno y dejarlo en un colador escurriendo el posible exceso de aceite mientras continuamos,

Batir los huevos para tortilla.

Machacar en un mortero la pimienta con la sal (si usáis otra pimienta más picante controlar las cantidades a gusto)

Añadir el relleno escurrido al huevo y salpimentar mezclando bien.

Cuajar el resultado en una sartén antiadherente con una pizca de aceite.

 

Servir acompañado de una buena ensalada verde aliñada solo con aceite y sal, para que nada enmascare los particulares aromas del jengibre y la pimienta, los cuales convierten esta tortilla en algo muy diferente de la típica tortilla española, más dulce y picante y con una textura diferente

La belleza

17 mayo, 2012

La belleza surge cuando la forma se adecúa a la función, decía uno de mis profes de diseño (ese si que era un bellezón, por cierto).
Y yo, en general, estoy de acuerdo. Pero sólo cuando miro el lado práctico de la vida, lo que es casi patológicamente habitual en mi.

Pero a veces, las menos, la belleza también surge porque sí. Generalmente, en esos casos, está en los ojos con que se mira:
Puede residir en uno de esos verdes imposibles que sólo se ven en La Cumbre de Gran Canaria tras la lluvia (tan brillante que duele), en una mirada lasciva en el momento adecuado (de esas en las que se puede freir un huevo de puro calientes), en las carcajadas que no se pueden contener, en las madrugadas insomnes gracias a un libro que te engancha, en los proyectos vitales que, salgan o no bien, nos enseñan un montón de cosas…

Surja de donde surja,la belleza es una de esas cosas que hacen que la vida resulte sabrosa y que esperemos ansiosos el siguiente bocado. Una de esas cosas que hacen que lo demás valga la pena, aunque se comporte, la mayoría de las veces, como una zorra esquiva.

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Frittata con puerro y pesto de espinacas

Raciones:4 pinchos

2 patatas medianas
2 puerros
5 huevos M
Sal
Pimienta
aceite

Para el pesto:
Un puñado de hojas de espinaca frescas
Media taza de almendras crudas
Media taza de queso rallado
Ajo al gusto
Aceite de oliva
Sal

Pelar, lavar y cortar la patata como para tortilla.
Lavar y cortar el puerro en mirepoix (cuadrados irregulares de aprox 1,5-2 cm de lado).
Cocer la patata y el puerro en agua con sal durante 5 minutos a fuego vivo.
Escurrir y reservar.
Batir los huevos y añadir las verduras escurridas, la sal y la pimienta.
En una sartén u olla que se pueda meter al horno, añadimos un poco de aceite y vertemos la mezcla.
Mientras tanto poner a precalentar el horno a 200 grados.
Dejar a fuego suave la frittata hasta que 3/4 estén cuajados.
Pasar la sartén al horno sin darle la vuelta a la frittata, hasta que la superficie esté cuajada y dorada.

Pesto de espinacas:
Mientras la frittata cuaja poner en la batidora todos los ingredientes del pesto y batir hasta conseguir una crema suave que serviremos de acompañamiento.

La frittata es una variante muy suave de la tortilla de patatas (aunque en este caso hemos añadido también puerro), con la particularidad de que no hay que freír la patata y contiene mucho menos aceite.

Huelga CC

28 marzo, 2012

Miles de Colectivos y Ciudadanos surgimos, como las setas (de un día para otro, pero con muchas horas de trabajo previo a la eclosión), para acompañarnos en el primer día de la primera huelga general de esta legislatura.

Nos juntamos para hacer frente a los abusos de la última reforma laboral. No Curramos ni Consumimos; no Callamos ni Cocinamos; Lo que SI hacemos es Cuidar los unos de los otros y Contestar al 1% que nos la quiere meter doblada.

Desde RegimenAbierto lo único que os pido, hipotéticos lectores-cocinillas, es que (sea cual sea vuestra postura política) no Contribuyáis a perpetuar esta reforma sangrante y os recuerdo que Contamos con vosotros.

Porque esta huelga se hace para encontrar un Consenso en la búsqueda del bien Común.

Nos vemos mañana en las calles.

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Crepes de calabaza rellenas de setas.

Raciones: 4

Para las crepes:
200 gramos calabaza
1 huevo
150 gramos harina
200 mililitros leche
1 cucharadita levadura
aceite
sal
ajo en polvo
perejil picado

Para el relleno
Setas chinas secas (al gusto)
Una cucharada sopera de harina
Leche entera
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

Para las crepes:
Pelar, quitar las pepitas y cortar la calabaza.
Ponerla en crudo en un cuenco o en el vaso de la batidora y batirlo junto a la leche, las especias y el huevo hasta que quede un batido muy fino.
Mezclar la harina y la levadura y añadirlo mientras seguimos batiendo hasta que quede una masa líquida similar a las crepes.
Poner a fuego fuerte una sartén pequeña antiadherente, añadiendo unas gotas de aceite, lo suficiente para que podamos manipular las tortitas sin que se peguen.
Cuando esté bien caliente echamos un cacito de mezcla y lo extendemos para que ocupe todo el fondo de la sartén creando una torta fina.
Cuando esté dorada le damos la vuelta al aire y añadimos un par de gotas más de aceite para que no se peguen.
Dorar y sacar del fuego.
Repetir la operación mientras quede masa y apilar las crepes todas en una misma fuente para que se mantengan calientes mientras cocinamos.

Para el relleno:
Mientras se van haciendo las tortitas, poner a cocer las setas hasta que estén hidratadas y tiernas.
Escurrir, refrescar y picar finamente.
Saltear las setas en una satén con un poco de aceite y salpimentar.
Añadir la harina y darle un par de vueltas para que se distribuya homogéneamente y no se formen grumos.
Incorporar la leche poco a poco, removiendo constantemente, hasta que tengamos una bechamel de textura media (ni muy líquida ni tan espesa como para croquetas).
Dejar cocer un par de minutos más mientras rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario.

Montar las crepes con el relleno, colocando éste sobre la mitad de la tortita y cerrándola como si fuera un libro con la otra mitad.
Decorar y acompañar al gusto.

Medicinal y/o recreativo

9 marzo, 2012

Si es medicinal o recreativo ya lo dejo a vuestra elección, o como en el caso de Los Gandules, ¿porqué no tener ambas cosas?.

Pero hablemos de cosas serias (ji,ji) y pasemos a preparar unas…

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Galletas-María con naranja confitada

Raciones: unas 40-45 galletas pequeñas

330 gr de harina
210 gr de mantequilla de María
100 gr de azúcar
1 huevo
100 gr de cáscara de naranja confitada
Colorante
Aroma de limón
Azúcar glass para decorar

Antes de preparar las galletas hay que elaborar la mantequilla de María tal como os explican en el enlace, o bien calentando 250 gr de mantequilla sin sal junto con 15 gr de cogollos, lavados y picados, al baño María durante una hora, colando y dejando enfriar el resultado (esta es la manera en que yo la preparo, porque es menos engorrosa).
Hacer una montaña con el azúcar, harina, colorante y la naranja confitada finamente picada.
Cascar el huevo en el centro y añadir unas gotas de aroma de limón y la mantequilla de María en trozos.
Trabajamos la masa suavemente y a mano hasta que admita toda la harina y quede una mezcla suave y homogénea.
Extender la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta que tenga medio centímetro de grosor.
Cortarlas con cortapastas o cuchillo.
Ponerlas en una placa de horno enharinada y decorarlas con unas tiras de naranja.
Hornear a 180º hasta que estén doradas (12-15 minutos).
Poner a enfriar sobre una rejilla.
Espolvorear con azúcar glass mientras estén calientes para que el azúcar se empape.

Comerlas de una en una, dejando pasar al menos una hora tras la primera, para poder calibrar sus efectos y no pasarse.
Guardarlas en una lata o recipiente hermético para conservarlas, aunque no muchos días, pues pierden efecto.

Pequeñeces

6 marzo, 2012

Las pequeñas decepciones ocupan un pequeño lugar. Pero se juntan muchas a diario y, a pesar de ser ligeras, ese lugar va aumentando poco a poco de densidad.
¿Llegará el día que sea como un agujero negro de masa infinita y volumen tendente a cero?

No me gustaría estar por los alrededores cuando eso suceda, que seguro que me hace puré.

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Pasteles de patata

600 gr de patata cocida
300 gr de azúcar
200 gr de almendras crudas
2 manzanas
6 yemas de huevo

Lavar las patatas y manzanas y quitarles el corazón a estas últimas.
Poner a cocer las patatas con su piel y a asar las manzanas.
Moler las almentras en el punto que más nos guste; muy fino, como harina, o en forma de granillo si queremos que los pasteles tengan un poco de textura.
Cuando las patatas estén cocidas, pelarlas y pasarlas por el pasapurés.
Mezclarlas con el azúcar mientras estén lo más caliente posible.
Añadir las almendras molidas e integrar bien.
Añadir la pulpa de las manzanas e integrar bien.
Dejar templar antes de añadir las yemas de huevo.
Añadirlas y mezclar bien.
Engrasar y enharinar un molde amplio mientras se precalienta el horno a 200º.
Verter la mezcla en el molde formando una capa de unos 2 cm de alto.
Hornear unos 20-25 min, dependiendo del horno; hasta que esté dorado y al pinchar un palillo este salga limpio.
Apagar el horno y dejar el pastel dentro hasta que esté templado.
Cortar en porciones y presentarlas con la parte dorada como base.
Decorar al gusto; frutos secos, miel, mermeladas, nata, merengue, frutas, sésamo…

De lo extraño

25 septiembre, 2011

Tengo amigos que dicen que somos un poco raritos porque hacemos dulces, batidos, mermeladas y panes con verduras, pero en realidad es una mera cuestión de supervivencia; cuando llega el verano nos encontramos con un superávit de ciertas verduras (es lo que tiene estar rodeado de hortelanos eficientes) y tenemos que aprovecharlas de todas las maneras posibles… eso hace que la mermelada de pimiento verde, por ejemplo, nos parezca una opción válida para desayunar.

Pero todas esas ideas son sólo fruto de un poco de investigación y otro poco de experimentación hasta encontrar la mezcla adecuada. En realidad no somos tan peculiares, sólo hace falta darse una vuelta por la web para encontrarse cosas verdaderamente raritas (dicho sea con todo el respeto y la admiración que merecen), tanto por su origen como por su forma de presentarlas.

Os dejo unas muestras:
– Receta del Pan de Lembas de El Señor de los Anillos
– Unos locos de la robótica, los arduinos y la buena comida, combinan sus recetas para hacer robots con recetas de cocina de lo más apetitoso.
– Alguien que ha sido ingeniero toda su vida laboral, cuando se jubila y acude a un curso de cocina, tiende a anotar sus recetas tal como lo ha hecho siempre; con diagramas de flujo. Aquí podéis descargar sus apuntes.

Tras echarle una ojeada a estos enlaces, llamadnos frikis si tenéis valor.

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Pan de calabacín y parmesano
Raciones: 8

500 gr de calabacín, ya limpio, sin pipas, pero con la piel
675 gr de harina de fuerza
40 gr levadura fresca
150 gr de queso parmesano, recién rallado
4 cucharadas soperas de aceite de oliva
Leche
Semillas de sésamo o pipas de girasol crudas o semillas de amapola
Sal
Pimienta negra molida

Rallar el calabacín.
Ponerlo en un colador, salar y dejar escurrir 20 minutos.
Lavar bien, escurrir y secar muy bien con papel de cocina.
En un recipiente grande, mezclar la harina con la levadura disuelta en dos cucharadas de agua, el parmesano, media cucharadita de pimienta molida y 1 cucharadita de sal.
Incorporar el aceite y el calabacín.
Añadir agua caliente en cantidad suficiente para hacer una masa firme. La cantidad depende de la humedad del calabacín, que aportará una gran cantidad de agua al pan. Hacerlo a cucharadas, y comenzar añadiendo 3 o 4, y seguir añadiendo y amasando, cucharada a cucharada, para no pasarnos.
Amasar con la mano en una superficie enharinada, durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica.
Poner nuevamente en el recipiente, cubrir con un paño húmedo.
Dejar en un lugar tibio hasta que duplique el tamaño.
Sacar a la mesa enharinada y amasar ligeramente
Dividir en 8 o 9 trozos, haciendo una bola con cada uno pero sin apretar.
Engrasar un molde de unos 25 cm de lado (o de diámetro si es redondo) y acomodar las bolas de masa, poniendo una en el centro y las otras alrededor de esta.
Pincelar con un poco de leche y espolvorear con las semillas.
Cubrir con un paño húmedo y dejar fermentar en lugar templado hasta que doble el tamaño.
Introducir en un horno precalentado a 200 º.
Hornear durante 40 – 45 minutos, según el horno, hasta que esté la superficie dorada y al golpear con los nudillos en la base del pan suene a hueco.
Dejar enfriar sobre rejilla y servir.

DIY

10 julio, 2011

la idea de Do It Yourself, o hazlo tú mismo, tiene mucho que ver con el anticapitalismo; aunque sólo sea por el hecho de no tener que comprar a otros cosas que se pueden fabricar en casa de manera sencilla. No todo los deseos se colman con una compra inmediata, más bien al contrario: cuanto más rápido se satisfacen los deseos consumistas, más necesidades absurdas surgen.

Pero no es sólo eso, el DIY también conlleva el placer de vivir sin tanta prisa, de poder customizar y hacer las cosas a nuestro gusto, de disfrutar del proceso, de ahorrar dinero y derrochar imaginación, de investigar y aprender cosas nuevas de rebote…

Los que leéis este blog habitualmente ya estáis acostumbrados a cierta dinámica de fusión de ideas ya que muchas de las entradas son conceptos básicos (mucha verdura, productos de temporada, proximidad y orgánicos, conservas caseras…) sacados de contexto y presentados de manera que, con un mínimo esfuerzo, podemos comer productos caseros y sorprendentes a un tiempo: mermeladas de verdura, yogures, congelados caseros, postres insólitos

Si habéis llegado hoy aquí, seguramente tiene mucho que ver con el deseo de comer cosas hechas con vuestras propias manos y de dedicar algo de tiempo y mimo al proceso. Y esto también tiene que ver con la filosofía del #15M y la #spanishrevolution; nos tomaremos el tiempo que sea necesario para construir una nueva manera de hacer política, sociedad y cultura (incluso gastronómica). No tenemos prisa y no es que vayamos despacio, es que vamos lejos… y disfrutaremos todo lo posible por el camino.

Como este post de hoy forma parte de #opTakeTheWeb, no quiero terminar sin recomendaros este VIDEO: un largo (casi 2 h) documental sobre los transgenicos y Monsanto y de como esta gran empresa transnacional ejerce su violencia contra algo tan íntimo como la soberanía alimentaria.¡Buen provecho!

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Calabacines rellenos de mascarpone casero a las finas hierbas
Raciones: 2

Para el mascarpone:
1/2 l de nata líquida para montar
El zumo de 1/2 limón
Gasa y un colador o colador grande de café

Para los calabacines:
2 calabacines medianos (25-30 cm de largo)
1 huevo
200 gr de mascarpone
tomillo
romero
orégano
sal
1 cucharada sopera de coco rallado o harina de almendra
una pizca de cayena
pan rallado

Preparar el mascarpone:
En un cuenco grande poner la nata bien fría con el zumo de limón y batirlo con las varillas hasta que esté semimontado (con cuerpo y algo de burbuja, pero todavía líquido).
Pasarlo al colador cubierto con una gasa o al colador de café (colador de tela cónico, la mejor solución para mi gusto).
Poner el colador en un recipiente que recoja el suero cuando se vaya formando y cubrilo con film o taparlo para preservarlo de los olores de la nevera.
Dejar drenar el suero durante 24 horas en la nevera.
Sacarlo del colador y reservar en frío.

Preparar los calabacines rellenos:
Lavar muy bien los calabacines y cortar las puntas.
Cortalos a lo largo, luego a lo ancho y, para que queden estables, cuadrarlos por la base (sacar una loncha fina de la que será la base para que no rueden).
Con ayuda de un cuchillo bien afilado o un cortador de corazones de manzana, vaciar los calabacines dejando una pared de, más o menos, medio cm de ancho. Nos quedarán 8 trozos con forma de barca truncada.
Reservar la carne de calabacín desechada para otros usos (cremas, tortillas, fritadas…).
Precalentar el horno a 180º.
Machacar las hierbas en el mortero con un poco de sal.
En un bol mezclar las hierbas, el coco o la almendra, el huevo y el mascarpone casero hasta que esté homogeneo.
Añadir un poco de cayena si se quiere un toque picante.
En una bandeja de horno aceitada colocar los calabacines y rellenarlos con la mezcla.
Espolvorear la superficie con un poco de pan rallado.
Hornear 30-45 minutos a 180º (dependiendo del tipo de calabacín) hata que la carne del calabacín esté tierna y la superficie dorada.

En este caso lo hemos acompañado con una mayonesa de remolacha y unas tiras de tortitas de espinacas, pero es un plato muy suave que admite casi cualquier acompañamiento.