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De lo extraño

25 septiembre, 2011

Tengo amigos que dicen que somos un poco raritos porque hacemos dulces, batidos, mermeladas y panes con verduras, pero en realidad es una mera cuestión de supervivencia; cuando llega el verano nos encontramos con un superávit de ciertas verduras (es lo que tiene estar rodeado de hortelanos eficientes) y tenemos que aprovecharlas de todas las maneras posibles… eso hace que la mermelada de pimiento verde, por ejemplo, nos parezca una opción válida para desayunar.

Pero todas esas ideas son sólo fruto de un poco de investigación y otro poco de experimentación hasta encontrar la mezcla adecuada. En realidad no somos tan peculiares, sólo hace falta darse una vuelta por la web para encontrarse cosas verdaderamente raritas (dicho sea con todo el respeto y la admiración que merecen), tanto por su origen como por su forma de presentarlas.

Os dejo unas muestras:
– Receta del Pan de Lembas de El Señor de los Anillos
– Unos locos de la robótica, los arduinos y la buena comida, combinan sus recetas para hacer robots con recetas de cocina de lo más apetitoso.
– Alguien que ha sido ingeniero toda su vida laboral, cuando se jubila y acude a un curso de cocina, tiende a anotar sus recetas tal como lo ha hecho siempre; con diagramas de flujo. Aquí podéis descargar sus apuntes.

Tras echarle una ojeada a estos enlaces, llamadnos frikis si tenéis valor.

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Pan de calabacín y parmesano
Raciones: 8

500 gr de calabacín, ya limpio, sin pipas, pero con la piel
675 gr de harina de fuerza
40 gr levadura fresca
150 gr de queso parmesano, recién rallado
4 cucharadas soperas de aceite de oliva
Leche
Semillas de sésamo o pipas de girasol crudas o semillas de amapola
Sal
Pimienta negra molida

Rallar el calabacín.
Ponerlo en un colador, salar y dejar escurrir 20 minutos.
Lavar bien, escurrir y secar muy bien con papel de cocina.
En un recipiente grande, mezclar la harina con la levadura disuelta en dos cucharadas de agua, el parmesano, media cucharadita de pimienta molida y 1 cucharadita de sal.
Incorporar el aceite y el calabacín.
Añadir agua caliente en cantidad suficiente para hacer una masa firme. La cantidad depende de la humedad del calabacín, que aportará una gran cantidad de agua al pan. Hacerlo a cucharadas, y comenzar añadiendo 3 o 4, y seguir añadiendo y amasando, cucharada a cucharada, para no pasarnos.
Amasar con la mano en una superficie enharinada, durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica.
Poner nuevamente en el recipiente, cubrir con un paño húmedo.
Dejar en un lugar tibio hasta que duplique el tamaño.
Sacar a la mesa enharinada y amasar ligeramente
Dividir en 8 o 9 trozos, haciendo una bola con cada uno pero sin apretar.
Engrasar un molde de unos 25 cm de lado (o de diámetro si es redondo) y acomodar las bolas de masa, poniendo una en el centro y las otras alrededor de esta.
Pincelar con un poco de leche y espolvorear con las semillas.
Cubrir con un paño húmedo y dejar fermentar en lugar templado hasta que doble el tamaño.
Introducir en un horno precalentado a 200 º.
Hornear durante 40 – 45 minutos, según el horno, hasta que esté la superficie dorada y al golpear con los nudillos en la base del pan suene a hueco.
Dejar enfriar sobre rejilla y servir.

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