Archive for 30 diciembre 2010

Paso a paso

30 diciembre, 2010

Para los que aprovechamos el año nuevo para parcelar el tiempo y poder cerrar etapas, nos deseo feliz año nuevo.

Para los que viven sin importarle un pimiento el cambio de dígito… sólo deciros que 2011 es número primo, así que algo de singular ya tiene.

Besos para todos en general; y, para aquellos a los que quiero, que sepáis que os voy a querer lo mismo e intentaré decíroslo más.

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Ensalada templada de patata, atún y pimientos
Raciones: 4

400 gramos atún en aceite; peso escurrido
2 pimientos rojos
2 patatas
lechuga
2 huevos
1 cebolla
aceite de oliva
vinagre de módena
4 rabanitos
pimienta
sal
orégano

Asar los pimientos rojos, lavados y enteros durate 45 minutos a 200º, con un chorrito de aceite.
Mientras, hervir la patata entera, limpia y con piel, y el huevo lavado.
A los 15 minutos de cocción sacar el huevo y refrescarlo.
Preparar la vinagreta picando finamente en un cuenco el huevo, los rabanitos y la cebolla y mezclando bien con un chorro de aceite, un poco de vinagre de módena, sal, orégano y pimienta. Reservar.
Sacar la placa del horno y cubrirla con un paño o con papel albal durante 10 minutos para que los pimientos suden y se puedan pelar más facilmente.
Pelar los pimientos y quitarles las semillas, cortandolos en tiras.
Añadir a la vinagreta el jugo (colado) de los pimientos asados.
Cortar la lechuga en juliana y cubrir con ella el fondo de la fuente.
Cuando las patatas estén cocidas, refrescarlas lo justo para poder pelarlas y cortarlas en rodajas de 1 cm aproximadamente. Colocarlas sobre la lechuga.
Poner encima las tiras de pimiento rojo y coronar con el atún escurrido.
Salsear generosamente con la vinagreta y servir mientras el plato aún está tibio.

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Mon Côte Punk

25 diciembre, 2010


Se dice que no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos… supongo que es lo que piensan quienes dirigen nuestros destinos cuando desprecian nuestro intelecto y nos la intentan meter doblada, una y otra vez; pero claro, es que los innombrables son los nuestros.

Pero se equivocan, señores, eso duele; y nuestro umbral de dolor está llegando a su límite. Cada vez somos más los que nos regocijamos pensando en los remordimientos que no tendremos.

Atención, que estamos entrenandonos para ser malos: es que Papa Noel nos ha dejado un lado punk que estamos deseando estrenar.

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Tortilla de patatas sin huevo

2 patatas medianas
media cebolla
1 puerro, la parte blanca
aceite de oliva
8 pimientos de piquillo asados
margarina
sal
pimienta

Cocer las patatas limpias y enteras (con piel) en agua con sal hasta que estén tiernas.
Refrescarlas, pelarlas y rallarlas para que quede un puré tosco.
Se puede seguir haciendo la tortilla entonces, pero liga mejor si dejamos este puré enfriando en la nevera de un día para otro.
Picar finamente la cebolla y el puerro.
Ponerlos en una sartén con un chorrito de aceite a fuego medio-bajo hasta que se pochen.
Escurrir los pimientos y trocearlos.
Añadirlos a la sartén y darles una vuelta.
En un bol, salpimentar el puré de patata y añadirle el contenido de la sartén lo más escurrido posible.
Mezclar bien para que quede homogéneo.
En una sartén limpia ponemos una cucharadita de margarina y cuando esté derretida y repartida por toda la superficie añadimos la mezcla de patata.
Nos ayudamos de una cuchara para presionar la masa y que coja la forma de la sartén.
Cocemos a fuego medio durante 5-10 minutos.
Le damos la vuelta con la ayuda de un plato, añadiendo otra cucharadita de margarina antes de voltearla.
Cocemos otros 5-10 minutos hasta que esté dorada.

Esta es una de las muchas maneras de hacer una tortilla de patata sin huevo; el sabor es distinto a la tortilla de huevo (hay otras maneras de hacerla que se parecen más en sabor) pero a cambio, tiene muchísima menos grasa, al utilizar patata cocida.

Momentos embarazosos

15 diciembre, 2010

No se me despinta la vez que me crucé con un conocido lejano a la entrada de metro: venía hacia mi con los brazos abiertos, una sonrisa de oreja a oreja y el paso acelerado.
– Bueno, – pensé – , igual es que yo le caigo mucho mejor a él que él a mi; ¡Qué demonios! -, y le abrí los brazos dispuesta al achuchón… por su cara de espanto y la mirada fugaz por encima de mi hombro me di cuenta en el último segundo que la receptora real del abrazo venía dos pasos tras de mí y con mi mismo gesto acogedor. Casi estuve por decirle algo como “A la cola, guapa, que no me dan un buen abrazo todos los días…” pero mi natural timidez y el escarlata de nuestras tres caras me disuadió.
Francamente apenas recuerdo qué nos dijimos, porque hubo una breve conversación, eso seguro; pero creo que ha sido borrada por mi memoria selectiva.

O aquella que una cajera del hipercor me tuvo veinte minutos (os lo juro, 20) intentando encontrar qué parte de la caja de condones que acababa de comprar era la que pitaba. La pobre lo pasó fatal, estaba apuradísima y colorá (pasó de un leve rubor a un color remolacha subido), se le formó una fila impresionante que seguía con mucho interés las evoluciones de la dichosa cajita.
He de reconocer que lo pasó peor ella que yo; yo estaba muerta de la risa todo el rato pensando en la escena típica de las pelis, esa en la que el prota va, medio de incógnito, a comprar condones a la farmacia yanqui y preguntan el precio por megafonía y se entera todo el mundo…
Al final fue genial, porque la pobre mujer no encontró que narices era lo que pitaba y llamo a un guardia de seguridad para que me escoltara hasta la salida y disuadiera al resto de los securatas de tratarme como a una robagallinas cualquiera cuando aquello, una vez más, pitara…
Es la vez que más satisfacciones me ha dado una caja de doce, fijo.

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Mermelada de remolacha

1 Kilo remolacha
0.5 Kilo azúcar
2 limónes
agua
hinojo; en conserva, cantidad al gusto

Limpiar y pelar la remolacha.
Cortarla en lascas y cocerla hasta que esté tierna.
Escurrir, triturar junto a los brotes de hinojo (vienen ya cocidos) y reservar.
Hacer un almíbar cociendo el azúcar en un poco de agua (lo justo para que el agua cubra el azúcar) y dejándolo cocer hasta el punto de hebra.
Añadir el puré anterior y el zumo de dos limones.
Dejar cocer, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera, hasta que espese y la mermelada se separe del fondo al remover.
Rellenar los tarros y hacerles el vacío.
Dejar enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.

Comer con las manos

11 diciembre, 2010

Desde que descubrí que parte de la política alimentaria en los colegios estadounidenses pasaba por regular lo que comen los chavales en función de (entre otras cosas) que se pudiera comer sin necesidad de usar cubiertos (dicen que para evitar el acceso de los niños a peligros tan terribles como cuchillos sin filo, tenedores de plástico o cucharas asesinas) entiendo mucho mejor la cultura de ese extraño país.

Claro, ahora entiendo porqué el índice de agresiones y accidentes infantiles en países bárbaros como el nuestro, los del resto de Europa o Asia (imaginaros lo que puede llegar a hacer un nene chino con los palillos en la yugular del compañero que es más popular…) es tan tan alto en relación a USA. Si es que somos unos irresponsables, unos padres negligentes que ponen armas y objetos peligrosos en manos de sus pequeños; no tiene nada que ver con la alienación juvenil, la posibilidad de que los padres tengan acceso ilimitado a armas de fuego, o la cultura del miedo, el catastrofismo y la violencia cotidiana… ¡Venga ya!

Claro que teniendo en cuenta que en ese país se han abonado a las “guerras preventivas”, la gastronomía preventiva no debería extrañarme.

Y hablando de eso; este video si que nos habla de la prevención con un poco de cabeza.

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Hummus
Raciones: 4

150 gramos garbanzos
3 dientes ajo; pelado
1 cucharada sopera tahina
zumo de un limón
aceite de oliva virgen extra
sal

Poner los 150 gr de garbanzos en remojo el día anterior.
Cocer los garbanzos en agua hasta que estén tiernos.
Escurrirlos por completo guardando un vasito del agua de cocción.
Pasar por la batidora los garbanzos escurridos, los dientes de ajo (añadir de uno en uno y probar vuestra tolerancia/gusto), la tahina, el zumo de limón y la sal.
Mientras batimos vamos incorporando el aceite lentamente como si hiciéramos una mahonesa.
Si queda demasiado espeso, añadimos un poco del agua de cocción.
Debe quedar una textura muy fina y con mucho cuerpo.

Se deja enfriar y se presenta cubierto con una fina capa de aceite de oliva y, según los gustos, con un pellizco de pimentón.
Se come tomándolo con pan tostado, nan u otros panes orientales, con simples nachos o con verduras cortadas en bastones.

!Adivinanza!, ¿Qué será?

6 diciembre, 2010

Hoy me siento generosa y juguetona, por eso vengo a proponeros una adivinanza con premio. Porque aunque tengo pocos lectores, los que estas ahí sois muy fieles y, ¡Caramba, me gustaría daros las gracias!

¿Veis la foto de arriba? Tiene pinta de ser un pastel de chocolate ¿verdad?… pues sí, pero no lleva ni una pizca de grasa, ni harina, ni huevos, ni nada que no sea vegetal… un pastel de chocolate apto para veganos, celiacos, intolerantes a la lactosa y aún así muy rico. Pero entonces… ¿de que narices está hecho?

Responder con tres ingredientes a la pregunta:

¿Cuál es el ingrediente principal de este pastel?
A:……………..
B:……………..
C:……………..

– El premio se sorteará entre todos los acertantes (si alguna de vuestras 3 opciones es la correcta entraréis en el sorteo). En el caso improbable de que NADIE haya acertado antes del mediodía del día 13 (12:00 H, hora peninsular española), el sorteo se realizará entre TODOS los concursantes.

– Durante la tarde del día 13 colgaré la receta de este atípico pastel y realizaré el sorteo, publicando en este mismo post el ganador y poniéndome inmediatamente en contacto con él.

– Para participar sólo tenéis que poner un comentario (respondiendo a la pregunta con tres opciones) a esta entrada (como el mail es requisito indispensable para comentar, podre ponerme en contacto con el ganador).

– Únicamente quedan excluidos del juego mis comensales de mañana, a los que someteré a esta misma pregunta en directo después de comer, je, je

– El premio consiste en elegir productos (hasta 20 €) de UNA de estas tres tiendas:
Productos de cocina
Sección gastronómica de la librería
Delicatessen

¡Queda inaugurado el juego! Ala, a echarle imaginación y… ¡Suerte!

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Ya me quema tanto misterio.

Se que os lo he puesto muy dificil y que así, sin más pistas, era muy dificil acertar; porque el ingrediente principal se las trae…

Es verdad que lleva mucho cacao puro y bastante agua, pero el ingrediente principal, al que Virginia se ha acercado rozando el laguero es…:

¡¡Garbanzos!!

Asi que vamos a proceder al sorteo entre todos los participantes (las manos inocentes son las de mi consorte)

¡FELICIDADES DIDI!

Enseguida me pongo en contacto contigo.

A los demás participantes ¡Muchas gracias por jugar!

Y ahora, vamos al lío:

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Pastel de chocolate y garbanzos
Raciones: 8

200 gramos garbanzos; cocidos y escurridos
50 gramos cacao puro; en polvo
100 gramos dátiles; sin semillas
30 gramos almendra; crudas y peladas
150 mililitros agua
1 cucharadita bicarbonato
0.5 cucharadita canela; en polvo
0.5 cucharadita jengibre; en polvo
sal
30 gramos sirope de arce o miel o azucar morena; optativo para los amantes del dulce.

Poner los garbanzos en remojo el día anterior y cocerlos hasta que estén tiernos. Se pesan después de cocidos y también se pueden emplear garbanzos en conserva.
Escurrir y reservar.
Triturar los dátiles (es la parte edulcorante del pastel) con las almendras hasta obtener harina, reservar.
Aparte, triturar los garbanzos con el agua, las especias y la pizca de sal.
Incorporamos la harina de almendras, el cacao en polvo y el bicarbonato, mezclando a mano con las varillas hasta que la masa esté homogénea.
Si nos gusta más dulce añadimos también el sirope de arce, miel… (opcional).
Debe ser una masa como plastilina blanda, pero el punto depende mucho del cacao utilizado que puede absorber más o menos líquido.
Engrasamos el molde de horno o usamos un molde de silicona sin engrasar
Cocemos en horno caliente a 180 grados durante unos 25-30 minutos.
Esperamos a que se se enfríe y desmoldamos.

Es un pastel tipo brownie, podemos servirlo cubierto de chocolate caliente, mermelada de frutos rojos, azucar glass….
En este caso le añadi a la masa unos piñones (pero podeis usar cualquier fruto seco que os apetezca en trozos pequeños) y lo decoré con fondat de colores y azúcar glass.

Por cierto, gracias a http://www.justvegetal.com, de donde saqué la receta original, a la que le he hecho muy pocos cambios.

Sopasana, mi preferida!!!

1 diciembre, 2010

Hace ya muchos años que fui a Canadá, y como viajé allí para convertirme en profesora de yoga Sivananda, mis recuerdos de ese país están plagados de historias hindús: el Mahábharata eterno escuchado en postura de loto (cambiando el cruce cada hora más o menos, para que no se gangrenaran las piernas…), las ardillas que se comían las ofrendas a Ganesha durante la meditación, las āsanas inverosímiles por fin conseguidas y mantenidas, esas lluvias interminables que hacían que las ranas salieran de su estanque y se colaran en las tiendas de campaña (irremisiblemente inundadas), todas esas horas y horas de hatha yoga, karma yoga, prāṇāyāma, bhakti yoga… 30 días, 24 horas al día practicando…

El verano canadiense es corto e intenso y fresco; yo, que soy más bien friolera y me despierto en cuanto sale el sol (maldito sol del julio canadiense que sale a las cuatro y pico de la mañana) a mediodía estaba ya que no me tenía en pie, muerta de sueño y cuajada de frío. Lo que me salvaba era la hora de la comida; mi karma yoga era servir la comida a mis compañeros y eso mitigaba mi sensación de frío… yo era la chica de la sopa. Benditas ollas enormes llenas de sopas, cremas y purés calientes, me daban la vida.

Vale que también elegía ese puesto porque “sopa” era lo único que sabía decir en 4 idiomas. Recuerdo las caras de alguno de los guiris cuando me preguntaban por los ingredientes (en alemán o ingles, las dos lenguas en las que sólo conozco lo suficiente para poder decirles que no hablo su idioma), yo sonreía y decía muy convencida “vegetable soup”… Muy bien chavala, te has cubierto de gloria, ¡como si no fuéramos a pasar un mes en régimen vegetariano estricto!

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Sopa de cebolla
Raciones: 4

2 cebolla; en juliana, mediana
aceite o mantequilla
750 mililitros agua o caldo blanco
4 rebanadas pan tostado
100 gramos queso
sal
azafrán
pimienta negra; molida

Cortar la cebolla en juliana, pocharla en mantequilla o aceite.
Escurrir el exceso de grasa.
Añadir el caldo de ternera, ave, vegetal o agua y hervir durante 20 minutos a fuego medio.
Añadir la sal y las especias.
Servir en cazuela de barro terminandola, al momento de servirla, con unas rebanadas de pan tostado con queso rallado emental (o gruyere, parmesano, curado de oveja, rulo de cabra…) y gratinándolo.