Archive for the ‘vegano’ Category

¿Eres tan amable…?

20 marzo, 2016

pate_Setas

 

– ¿Eres tan amable de alcanzarme el sésamo, que está demasiado alto para mi?

– Hombre, yo te lo alcanzo, guapetona, porque soy majete y además no me cuesta ná. Pero amable, amable, lo que se dice amable… no lo sabrás hasta que nos conozcamos mejor, al menos hasta que desayunemos juntos.

¡Malditos tipos desgarbados de letras!, ¡No te pasan una!

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Paté de setas shiitake

Salen unos 7 tarros de 130 gr.

80 g de setas shiitake deshidratadas
1 cebolla pequeña
1 puerro pequeño
1 cucharadita de jengibre fresco rallado
2 dientes de ajo
2 cucharadas de salsa de soja
4 cucharadas de aceite de oliva
1 limón
sal y pimienta negra
semillas de sésamo (opcional)
un puñadito de nueces, almendras o avellanas (opcional)

Pon las setas deshidratadas en remojo con agua muy caliente en un recipiente o un tupper mediano (suficiente agua como para cubrirlas, aunque en un principio floten). Tápalo y deja que se hidraten 30 minutos al menos.

Saca las setas una vez hidratadas, escurriéndolas un poco. No tires el agua, resérvalo.
Corta las setas en tiras finas.
Pela los ajos y pícalos muy finos o pásalos por un machacador de ajos.
Pica finamente la cebolla y el puerro.

Calienta el aceite en una sartén mediana a fuego medio y saltea el ajo, la cebolla y el puerro. Cuando empiecen a dorarse añade las setas shiitake cortadas y saltéalo todo junto 2-3 minutos. Agrega una pizca de sal y pimienta negra, la salsa de soja y el jengibre y mézclalo bien. Cuando veas que se doran las setas puedes añadir el sésamo (es opcional), saltéalo un minuto más y sácalo a un recipiente para batir o al vaso de la batidora.

Añade a las setas 1 cucharada del agua en el que reposaron, la ralladura de la piel del limón, el zumo de medio y los frutos secos (es opcional), y bátelo todo junto 2-3 minutos. Puedes añadir más agua de las setas si ves que la mezcla es demasiado espesa. Sigue batiendo hasta que consigas una pasta bastante homogénea. Pruébalo y rectifica de sal si fuese necesario.
Sírvelo templado o frío.

Las setas shiitake tienen muchísimo sabor, y el agua en el que las hidratamos se puede guardar y utilizar como caldo, es muy aromático y guarda una buena parte del sabor de las setas, por eso os recomiendo que cuando las escurráis no tiréis el agua, sino que lo aprovechéis para batir los ingredientes o para caldos, arroces, pasta….

Si quieres envasarlo hazlo en caliente, con los tarros esterilizados y añadiendo antes de cerrarlos unas gotas de aceite de oliva para formar una capa protectora en la superficie. Coloca los tarros cerrados al baño maría para hacerles el vacío durante 20 minutos, como es habitual.

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El deseo platónico

8 febrero, 2016

mermeladaDePimientoVerde

 

Se habla a menudo del amor platónico y desinteresado, de los argumentos azucarados ad nauseam que lo legitiman… pero el deseo sostenido y no resuelto tiene muchísima más miga; a poco que una se lo proponga de manera cabal, esa comezón constante se transforma a diario en gestos, decisiones y acciones potentes y constructivas.

Desde luego duele un poco; lo justo para que el pulso acelerado se convierta en una fiesta, para que las miradas ardientes nos calienten en los fríos días del invierno social y que las pocas palabras basten para el buen entendedor. Pero ¿Quién no disfrutaría del dolorcillo justo que hace que todo se mueva por dentro? ¿Quién no aprovecharía toda esa energía potencial para hacer, decir y pensar sobre los asuntos pendientes, esos que nunca se abordan? ¿Quién se quedaría sin bailar frente a ese cierto ritmillo interior?

Aprovechemoslo mientras dure.

Puede acabar desapareciendo por si solo o puede saciarse transformandose en un ciclo alegre de deseo-satisfacción.

Pero esa es otra historia, y ha de ser contada en otro momento.

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Mermelada de pimientos verdes

400 gr. de pimientos verdes
200 gr. de azúcar moreno
100 gr. de vinagre de módena
50 gr. de agua
 
Lavar y limpiar de pepitas los pimientos y picarlos en trocitos pequeños.
Ponerlos en una olla junto con el azúcar, el vinagre y el agua.
Cocer a fuego muy lento durante unos 30 minutos.
Dar un golpe de batidora, solo unos momentos si nos gustan los trocitos o a fondo hasta que quede completamente triturado si no.
Ponerlo sobre el fuego muy lento otra vez y seguir removiendo hasta que quede una mermelada con el espesor que nos guste, aproximadamente otros quince minutos.
Esperar a que enfrie si lo vamos a comer sobre la marcha o envasar en caliente, en tarros esterilizados, si queremos hacer conservas.
Es un gran complemento para quesos y un acompañamiento adecuado para carnes a la plancha por su sabor picante. Esta misma receta es válida para pimiento rojo, aunque el resultado será más dulce y meloso.

 

¡Ah! ¡Picarona!

2 abril, 2013

mermeladafresaychocolate

¿Habéis visto la peli Fresa y chocolate?

Bien, pues… ¿porqué elegir pudiendo tenerlo todo? Eso sí, con un poquito de picante….

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Mermelada de fresa y cacao

1 Kg de fresas ya limpias
400 gr de azúcar
2 manzanas maduras
La ralladura de un limón
2 cucharadas soperas colmadas de cacao amargo
Una punta de cayena molida

Lavar, quitar el pedúnculo y trocear las fresas de manera que una vez limpias lleguen a pesar un kg.
Lavar las manzanas, descorazonarlas y trocearlas; no hace falta pelarlas, pero podéis hacerlo si no os agrada encontrar tropezones.
Poner ambas cosas en la olla, junto con la ralladura de limón y cubrir con el azúcar, removiendo hasta que sea homogéneo.
Guardar la olla en la nevera y dejar reposar al menos un par de horas (incluso una noche completa) para que la fresa suelte su jugo.
Poner a fuego fuerte hasta que hierva y después cocinar a fuego medio durante, al menos, media hora.
Dar un golpe de batidora o pasarlo completamente, dependiendo de si os gusta o no encontrar trocitos.
Verificar la consistencia de la mermelada sacando un poco en un platito y dejándola enfriar, si aún está demasiado líquida continuar la cocción hasta encontrar el punto adecuado.
Añadir el cacao amargo y la cayena en polvo (poca, la suficiente para que se note sin ser protagonista) y mezclar muy bien.
Cocer durante 5 minutos más y apagar el fuego.
Envasar en tarros y hacerles el vacío al baño maría como de costumbre.

Dejar enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.

Podemos tomar esta mermelada como tal o acompañando témpuras de verdura, o como sustituto del aliño de algunas ensaladas.

La Gran Concha y los 15 Milanos: un cuento para iniciados

10 octubre, 2012

Un buen día los milanos, hartos ya de sobrevolar el mundo contemplando la barbarie propiciada en tierra por la famosa “ley de la selva”, decidieron juntarse para intentar cambiar el mundo (ellos hasta entonces tan independientes, tan orgullosos de las cualidades que les hacían únicos).

No eran muchos, es cierto, y estaban en franca minoria respecto a la gran cantidad de especies distintas que forman la biodiversidad; pero, se dijeron, hoy somos los milanos, mañana nos juntaremos con las garzas, los pinzones, el resto de las aves… y algún día, si todo va bien, convenceremos a otras especies, terrestres, voladoras y acuaticas de que comer y ser comido no es la única manera de subsistir.

Se unieron en asambleas voladoras, intensos debates que transcurrian en pleno vuelo, siempre en movimiento, sin ningún sitio en el que pudieran posarse con tranquilidad para debatir la simbiosis, la cooperación y otras formas de vivir alternativas.

Llegaron a grandes acuerdos y con ellos fueron despertando las conciencias de individuos de otras especies, que poco a poco, fueron sumandose a la causa común; incluso especies con sus mismos anhelos y que hasta entonces habían permanecido en la “clandestinidad” que propicia la amistad entre individuos afines. Así los osos, los gatos, las salamandras y otras muchas especies se encontraron juntos caminado hacia los mismos objetivos.

Todo parecía ir bien, cada grupo tenía sus reuniones en los cubiles propios de su especie. Pero los milanos seguían sin poder posarse en lugar seguro por miedo a la oposición de muchas especies agresivas. Hasta que los caracoles se unieron a la causa común…

– Nosotros nos juntaremos y como buenos moluscos gasteropodos- dijeron- crearemos una gran concha común donde cualquier especie será bienvenida y donde vosotros, oh milanos, podreis tener un refugio para debatir y crear un mundo nuevo cuando el viento os sople en contra y no os permita volar. Juntos podemos construirlo: otras especies puede aportar ramas y piedrecitas que nosotros uniremos con nuestro cemento natural.

Como en cualquier agrupación hay individuos de todo tipo y entre los gasteropodos no va a ser menos; había alguno con muy mala baba, reconozcamoslo. Pero eran trabajadores y conocian el oficio de hacer casas. Así que se pusieron a la tarea junto con muchas otras especies.

En todas las especies sucedía lo mismo; Cabe destacar el caso de los milanos que, con su larga vista, su capacidad de sobrevolar el mundo y los agudos gritos con los que se comunican a largas distancias, avanzaban en la causa común rápidamente. Pero tambien tenian entre sus bandadas una familia disidente, los Rostrhamus Sociabilis (a los que comunmente conocemos como Milanos Caracoleros), que pese a hacer enormes esfuerzos en un principio, no podían negar su naturaleza de grandes comedores de caracoles.

Esos pocos Milanos Caracoleros (recordemos que pertenecen a una especie en extinción de los que apenas quedan unas 400 parejas en el mundo) acechaban a los constructores; inicialmente de manera casi involuntaria, pero cada vez más decididos cuando su futura cena se refugiaba en su concha o resbalaba cuestaabajo (al más puro estilo surfista) sobre su propia baba, para evitar convertirse en el plato principal.

La escalada de acecho y huida se convirtió en masacre:

Los milanos caracoleros que habían sobrevivido a las estrategias de los caracoles para dejarles sin comer, intentaron lanzar una última ofensiva contra la Gran Concha común, donde los gasteropodos, también diezmados debido a la voracidad de las aves, intentaban refugiarse doblando la protección de su concha natural con las paredes creadas por todas las especies implicadas en el pro-común.

El resultado del cerco a la Gran Concha se recuerda como una leyenda. Hay quien dice que las especies implicadas en la construcción defendieron con garras y dientes el refugio y a los constructores, otros dicen que hubo mediaciones y tributos a los milanos, incluso hay quien afirma (y dicen saberlo de buena tinta) que la algarabia fue aprovechada por las especies opositoras más agresivas (con la complicidad de otras que aún eran presas del miedo a la “ley de la selva”) para zamparse a los individuos y destruir cualquier atisbo de unión inter-especifica. No está nada claro, porque los 15 Milanos supervivientes perdieron, en la rellerta, la capacidad de comunicarse con otras especies y la Gran Concha desde entonces permanece oscura y vacía, probablemete deshabitada.

Aunque nadie ha revisado aún todos sus sótanos, en los cuales, algunos afirman que aún sobrevive un tenaz grupo de caracoles…

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Pastel de zanahoria y coco

3 bases de tarta, bizcocho casero cortado en láminas o bollos suizos, pan de leche….
1000 g de zanahorias
100 g de azúcar
150 g de coco rallado

Para emborrachar
100 g de brandy, coñac o el licor que nos guste (con o sin alcohol, para los peques)
100g de agua
2 cucharadas soperas de azúcar

En primer lugar ponemos a cocer las zanahorias en agua.
Mezclamos el brandy, el agua y el azúcar removiendo hasta que el azúcar se disuelva. Reservar.
Cuando estén cocidas, escurridas y templadas, añadir el azúcar y se tritura con la batidora hasta que quede una cremita fina y añadimos el coco (se reserva un poquito para decorar) y mezclamos bien. Reservamos.

Montar la tarta:
– Colocar una base de tarta (o lámina de bizcocho o bollos suizos cortados en láminas – para que aguante la forma, en este último caso, los colocamos dentro de un aro grande de emplatar-)
– Emborrachamos el bizcocho regando con la mezcla de azúcar, brandy y agua.
– Encima le repartimos la tercera parte de la crema de zanahoria, de manera que quede una capa homogénea en altura.
– Cubrimos con la siguiente base (o lámina…) y repetimos el proceso 2 veces más de manera que la tarta quede: Bizcocho Borracho+ Relleno+ BB +R+ BB+R

Esta ultima capa de relleno la decoramos a nuestro gusto con coco rallado, dibujos con el relleno tirado a manga, virutas de chocolate con leche… etc. También podemos cantear la tarta, es decir cubrir todos los bordes en altura con parte del relleno espolvoreado de coco…

Elogio de las mujeres pequeñas

12 julio, 2012

El Arcipreste de Hita dice que las mujeres pequeñas somos mejores; más ardientes, mas dulces, mas complacientes… también dice que tenemos poco seso (en consonancia con nuestra talla), que nuestra actitud picante ante el amor y el sexo es como un patio de recreo para los hombres y que somos mejores que las grandes porque es mejor tomar en pequeñas cantidades todo lo que sea malo (y las mujeres lo somos per se).

Siendo además rubia, con todos esos estereotipos que equiparan el cociente intelectual con el color de pelo, a menudo tengo la sensación de tener el camuflaje perfecto… bueno, qué puedo decir, soy pequeña y rubia.

Tú sigue mirando esa máscara y no te fijes en nada más. Eso me conviene en ocasiones, no deja de ser una ventaja que, en realidad, no tengas ni idea de con quien estás tratando.

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Chupacherrys

12 tomates cherry
12 brochetas
6 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de agua
Sal
Pimienta

Lavar, quitar el pedúnculo verde de los tomates y secarlos bien.
Insertarlos por el nacimiento del pedúnculo en brochetas de madera sin llegar a atravesarlos, para que queden como un chupachups.
Reservar.
Mezclar sal y pimienta molida en un recipiente pequeño. Reservar.
En un cazo de color claro (para poder apreciar el cambio de color) poner el azúcar y el agua al fuego.
Calentar hasta que hierva y bajar el fuego para poder controlar el punto del caramelo fácilmente.
Remover con un utensilio de madera y continuar el hervor hasta que el azúcar empiece a caramelizarse (cambia de color y empieza a tostarse)
Sumergir los tomates en el caramelo cubriéndolos por completo hasta llegar al principio del palo, de manera que queden cubiertos de una película uniforme de caramelo.
Rápidamente, sacarlos del azúcar, dejar que escurra el sobrante y tocar con la punta la mezcla de sal y pimienta antes de que el caramelo se solidifique.
Colocar las brochetas pinchadas en un recipiente con sal, para que se solidifique el caramelo evitando que se peguen entre si.
Repetir la operación con todas las brochetas mientras se mantiene el fuego al mínimo para que el caramelo no se tueste en exceso.

El resultado son unos bonitos chupachups de tomate, sorprendentes por su mezcla de texturas y sabores; crujientes por fuera, tiernos por dentro, salados, ligeramente ácidos por el tomate, dulces por el azúcar y picantes por la pimienta.

Desesperadas

25 mayo, 2012

El Sr. Gramo y la Sra. Litro comparten un té aromatizado con cianuro, cumpliendo así el pacto de suicidio.

Son medidas desesperadas.

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Leche Vegetal

Una taza de sésamo crudo
Agua
Un colador tupido o una gasa.

En un bol poner las semillas y cubrir con agua.
Dejar reposar durante 8 horas en la nevera.
Colar, lavar ligeramente las semillas y escurrirlas.
Poner en la batidora las semillas y cuatro tazas de agua.
Batir bien hasta obtener una mezcla homogénea.
Pasar el resultado por un colador tupido o una gasa, escurriéndolo bien, para que suelte todo el jugo.
Mantener en la nevera y tomarla como leche normal.

Se puede hacer, en lugar de sésamo, con almendras crudas, arroz crudo, nueces, nueces de macadamia, pipas crudas, avellanas… etc. El proceso y las cantidades son las mismas.

Para utilizarlo como horchata, a la hora de batir añadimos un poco de cáscara de limón, canela y azúcar; el resultado es un refresco muy agradable.

Capricho dulce

13 abril, 2012

Creábamos un nuevo color de carmín cuando, por fin, nos decidimos a mezclar alientos, bocas y lenguas, con el ansia doble nacida de la expectación y lo prohibido.

Chocábamos como piezas de un rompecabezas que no cuadraban a la primera, que costaba encajar; huecos y volúmenes idénticos que no se guiaban por el instinto, que se estudiaban lentamente para encontrarse, finalmente, anudados.

Perseverábamos, con la fuerza de la constancia y con la sutileza que da la sabiduría propia en un cuerpo ajeno. Mediamos la urgencia, la fuerza, el ritmo; surgía, así, de una manera distinta el resultado cotidiano.

Como si de un vino suave se tratase, repetíamos. Copa tras copa hasta que el cuerpo no aguantaba ya, ebrio.

Y yo aquí, tan sobria desde hace tanto tiempo…

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Jalea o mermelada de vino tinto

Una botella de vino tinto
500 gr de manzanas
600 ml de agua
Azúcar
Una cucharadita de pimienta rosa y blanca en grano
Agar-agar en polvo (opcional)

Lavar y trocear las manzanas, corazón y piel incluidos.
En una olla poner a cocer las manzanas, la pimienta, el vino (usa un vino que beberías con agrado) y el agua.
Cuando rompa a hervir cocer destapado a fuego medio, para que vaya reduciendo, mientras las manzanas se cuecen hasta deshacerse. Aproximadamente 40-60 minutos.
Colar el resultado en un colador fino o con una muselina y medir el volumen de líquido resultante.
Poner el líquido a cocer de nuevo añadiendo la mitad de peso en azúcar por cada volumen de líquido (50 gr por cada 100 ml,…)
Cocer a fuego vivo removiendo de vez en cuando al menos durante 20 minutos si queremos hacer mermelada o hasta que espese ligeramente si queremos hacer jalea.

Si se quiere que el resultado final sea una mermelada, volver a medir el volumen de líquido y añadir el agar-agar en polvo según las instrucciones del fabricante.
Cocer 5 minutos más sin dejar de remover.

En ambos casos, pasar el resultado a tarros esterilizados y hacer el vacío, cociéndolos durante 30 minutos.
Dejar enfriar, etiquetar y guardarlos en una despensa oscura.

Tanto la mermelada como la jalea son un buen acompañamiento para quesos de todo tipo, carnes e, incluso, como parte del aliño de ensaladas.

Abundancia

2 enero, 2012

Habrá momentos en que te ofrecerán nabos por todas partes: en el grupo de consumo, en tu centro social, en el mercado… incluso familiares y amigos que no te esperas los pondrán a tus ordenes.

Bueno, el secreto para contentar a todos es no pretender hacertelos todos al mismo tiempo, porque acabarás harto. Sin prisa, pero sin pausa, puedes acabartelos todos disfrutando de cada uno durante el proceso.

Ah, y recuerda, como tienen un cierto sabor picante (si están en su punto y han crecido lo suficiente) es mejor combinarlos o bien con más picante o con un punto de dulzura, eso ya va en gustos.

¿Cómo que de qué estoy hablando?… ¡¡De lo único, claro!! ¿En qué pensabas?

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Aperitivo de nabos fritos

Nabos
Sal
Pimienta
Harina
Aceite para freir

Lavar y pelar los nabos.
Cortarlos como las patatas para freir, en tiras.
Salpimentar.
Pasarlos por harina y freirlos en aceite bien caliente hasta que estén dorados.
Escurrir el exceso de aceite sobre un papel absorvente.
Servir acompañados de mermelada de cebolla, tomate o chutney de mango a modo de salsa.

Momentos íntimos

13 diciembre, 2011

Tengo unos amigos que se conocieron por internet y que tras intercambiar una serie de correos acabaron viviendo juntos y criando a su (hasta ahora) primer hijo. Nada raro en los tiempos que corren, en los que, como dice Ortega, “Hay quien ha venido al mundo para amar a una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella”; Sí, señores, hay que buscar hasta debajo de las piedras y cruzar los dedos para que la persona elegida no nos de calabazas.

Me cuenta mi jefe que sus padres se conocieron así, pero en la versión 1.0. Ella, telegrafista en un pueblo de la sierra peruana, el telegrafista en medio de la selva. Años de correspondencia minimalista por cuenta de Correos y Telégrafos fueron suficiente para que sin llegar aún a verse, el le escribiera algo así como “… . –.- ..- . -. — -. — … -.-. — -. — -.-. . — — … –..– -.-. …. — .-.. .- –..– .–. . .-. — — . …. . . -. .- — — .-. .- -.. — -.. . – .. .-.-.- … – — .–. .-.-.- –.- ..- .. . .-. . … -.-. .- … .- .-. – . -.-. — -. — .. –. — ..–.. … – — .–. “ A lo que ella, sin dudar un instante le respondió algo como “-.-. .-.. .- .-. — –.- ..- . … .. .-.-.- … – — .–. .-.-.- -. — — . .. — .–. — .-. – .- -.-. — — — … . .- … –..– -. — … -.-. — -. — -.-. . — — … .-.. — … ..- ..-. .. -.-. .. . -. – . .–. .- .-. .- … .- -… . .-. –.- ..- . …- .- — — … .- … . .-. ..-. . .-.. .. -.-. . … .-.-.- … – — .–. “

Aquello fue una afortunada heroicidad por ambas partes, sobre todo teniendo en cuenta que el señor telegrafista no era nada agraciado, precisamente. Sin embargo la cosa salió bien y criaron juntos a unos cuantos chiquillos.

No puedo evitar pensar en los momentos de intimidad compartida a la hora de la comida entre esos dos padres, rodeados de sus pequeños e intercambiando comentarios picarones a golpe de cubierto sobre la mesa o haciéndolos pasar por un movimiento nervioso de piernas durante la misa del domingo…

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Crema caramelizada de calabaza

Raciones: 4

600 gr de calabaza, limpia y sin pepitas
1 cebolla grande
1 zanahoria
1 diente de ajo
1 patata grande
Aceite de oliva
Medio litro de caldo de verduras
sal
pimienta
Guarnición: pipas de calabaza tostadas y peladas o semillas de sésamo o de amapola

Picar la verduras en daditos, salvo la cebolla que se cortará en juliana.
Pochar a fuego muy lento en abundante aceite la cebolla, los ajos y la zanahoria removiendo de cuando en cuando para que se caramelice sin tostarse, durante unos 20-25 minutos.
Quitar el exceso de aceite y subir el fuego.
Añadir la calabaza y la patata, remover un par de minutos y cubrir con el caldo.
Hervir unos 20 minutos a fuego medio.
Triturar quitando antes el exceso de caldo y añadiendo después el que haga falta hasta llegar a la consistencia deseada.
Salpimentar ligeramente, esta crema tiene un sabor levemente dulce que hay que evitar ahogar.
Servir con la guarnición por encima.

Masoquismo de salón

26 agosto, 2011

Tenia el don de conseguir que algo pareciera una estupidez sólo por la manera en que lo escuchaba: te clavaba toda su atención sin siquiera levantar una ceja cuando veía que no podías parar tu lengua. Y esperaba, paciente, hasta que le habías contado tus más íntimos secretos.

Era escalofriante.

Y no falté ni a una sola de mis citas con él.

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Mermelada de tomate

1 kilo de pulpa de tomates maduros
500 gramos de azúcar
zumo de un limón
20 clavos de especia

Pelar los tomates escaldandolos en agua hirviendo durante 30 segundos (si antes de escaldarlos se les hace un corte superficial en forma de cruz este trabajo es mucho más sencillo)
Córtalos por la mitad y retirar las semillas.
Trocearlos y depositar la pulpa de los tomates en un recipiente grande.
Espolvorear con el azúcar y regar con el zumo de limón.
Déjarlo reposar en el frigorífico durante 12 horas.
Añadir el clavo y ponerlo en una cazuela en el fuego, cociendo lentamente durante una hora y removiendo con una cuchara de madera.
Retirar los clavos.
Darle un golpe de batidora de manera que los trozos no se desagan del todo, sólo para que el almibar coja consistencia.
Poner en frascos esterilizados y hacerles el vacío cociendolos al baño maria durante 30 minutos.
Enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.