Archive for the ‘ensalada’ Category

Días de frío

17 febrero, 2011

En estos días de invierno social, no distingo entre Karl y Groucho, pero me divierte la acción.

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Ensalada de invierno
Raciones: 2

Espinacas frescas
Una naranja
Nueces peladas
Sésamo crudo, una cucharada sopera
Aceite de oliva virgen
Vinagre de módena
Sal
Pimienta

Lavar bien y escurrir las hojas de espinacas desechando los tallos. Cortarlas en juliana fina.
Pelar la naranja y cortarla en cuadrados pequeños, reservar el jugo que suelta al cortarla.
Romper entre las manos las nueces peladas para que queden trozos toscos.
En una sartén sin aceite, tostar el sésamo.
Mezclar en una ensaladera estos ingredientes y aliñar con el jugo de la naranja, un chorro de aceite, un chorro generoso de vinagre de módena. sal y pimienta.

Paso a paso

30 diciembre, 2010

Para los que aprovechamos el año nuevo para parcelar el tiempo y poder cerrar etapas, nos deseo feliz año nuevo.

Para los que viven sin importarle un pimiento el cambio de dígito… sólo deciros que 2011 es número primo, así que algo de singular ya tiene.

Besos para todos en general; y, para aquellos a los que quiero, que sepáis que os voy a querer lo mismo e intentaré decíroslo más.

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Ensalada templada de patata, atún y pimientos
Raciones: 4

400 gramos atún en aceite; peso escurrido
2 pimientos rojos
2 patatas
lechuga
2 huevos
1 cebolla
aceite de oliva
vinagre de módena
4 rabanitos
pimienta
sal
orégano

Asar los pimientos rojos, lavados y enteros durate 45 minutos a 200º, con un chorrito de aceite.
Mientras, hervir la patata entera, limpia y con piel, y el huevo lavado.
A los 15 minutos de cocción sacar el huevo y refrescarlo.
Preparar la vinagreta picando finamente en un cuenco el huevo, los rabanitos y la cebolla y mezclando bien con un chorro de aceite, un poco de vinagre de módena, sal, orégano y pimienta. Reservar.
Sacar la placa del horno y cubrirla con un paño o con papel albal durante 10 minutos para que los pimientos suden y se puedan pelar más facilmente.
Pelar los pimientos y quitarles las semillas, cortandolos en tiras.
Añadir a la vinagreta el jugo (colado) de los pimientos asados.
Cortar la lechuga en juliana y cubrir con ella el fondo de la fuente.
Cuando las patatas estén cocidas, refrescarlas lo justo para poder pelarlas y cortarlas en rodajas de 1 cm aproximadamente. Colocarlas sobre la lechuga.
Poner encima las tiras de pimiento rojo y coronar con el atún escurrido.
Salsear generosamente con la vinagreta y servir mientras el plato aún está tibio.

Cuentos chinos

5 noviembre, 2010

Cuando no puedo dormir por las noches, tengo varios remedios; unos me gustan más que otros.

Me encanta leer e ir notando como, poquito a poco, se me van cerrando los ojos e intento prestar atención… pero invariablemente, a la mañana siguiente, tengo que volver a leer la última página porque no me he enterado de nada.

También me gusta mucho escuchar algún audiolibro, con los cascos puestos o el altavoz especial que tengo para poner debajo de la almohada si duerno acompañada.

Pero sin duda niguna la mejor manera de dormirme es cuando mi consorte accede a contarme alguna historia…
“- Cuéntame un cuento, porfa.
– ¿Tema?
– No se, matemáticas, física, informática… algo que te mole y de lo que no entienda nada, para que no tenga que seguirte el hilo…
– Veamos… En 1637, Pierre de Fermat escribió en el margen de su copia del Arithmetica de Diofanto: “Es imposible descomponer un cubo en dos cubos, un bicuadrado en dos bicuadrados, y en general, una potencia cualquiera, aparte del cuadrado, en dos potencias del mismo exponente. He encontrado una demostración realmente admirable, pero el margen del libro es muy pequeña para ponerla”. Esto dejó desconcertados a los matemáticos durante siglos, hasta que en 1994, Wiles demostro que bla, bla, bla…
– Zzzzzz”

¡Infalible, oiga!, yo me quedo frita al instante y él pasa la noche en vela pensando en la historia de la ciencia…

Aunque también es cierto que hay otras cosas, que implican más actividad, que también me ayudan a dormir…

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Ensalada templada de setas chinas
Raciones: 4

0.5 berenjena
1 tomate
0.5 pimiento rojo
0.5 pimiento verde
10 setas negras deshidratadas
lechuga
2 cucharadas soperas sésamo; crudo
aceite
vinagre de frambuesa
sal
salsa de soja

Poner las setas chinas deshidratadas en un cuenco y añadir agua hirviendo y un buen chorro de salsa de soja.
Dejar hidratar mientras preparamos el resto de los ingredientes.
Picar en cuadraditos y reservar por separado los pimientos limpios y sin pepitas, la berenjena pelada y el tomate.
Cortar en juliana la lechuga.
Poner una sartén con un poco de aceite y dorar la berenjena picada.
Sacarla a la ensaladera escurriendo el aceite sobrante.
En la misma sartén con el mismo aceite dorar el pimiento picado.
Sacarlo a la ensaladera escurriendo, si hay, el aceite sobrante.
Mientras doramos el pimiento, escurrir las setas y picarlas en juliana, reservando algunas para decorar.
En la misma sartén rehogar ligeramente las setas.
Sacarlas a la ensaladera.
En la misma sartén tostar el sésamo, con cuidado de que no se queme.
Sacarlo a la ensaladera y añadir el tomate picado y la lechuga.
Añadir la sal y mezclar bien.

Servir templada, decorando el plato con las setas enteras que reservamos antes y con unos hilos de vinagre de frambuesa.

El silencio dentro

10 septiembre, 2010

Cuarenta largos en la piscina, media hora larga en el agua ocupada solamente en respirar para no morir ahogada, la cabeza vacía por fin; tanto yoga, tanta meditación, tanto alcohol y aturdimiento delante de la tele todos estos años  y al final lo que te calma es respirar para poder dar la siguente brazada.

Y ducharse después en esas duchas comunales sin puertas, rodeada de abuelas desnuditas y anónimas. Tan arrugadas tus manos como las suyas, autenticas pasas. Esos cuerpos, serenos y confiados como solo pueden estarlo entre mujeres, que emergen de sus debilidades al poder hablar a gritos, entre el ruido de las duchas, de sus pequeños logros deportivos.

Salir después a la calle y notar los músculos mientras caminas a paso vivo a casa, el pelo mojado y la música de caminar con ritmo en los oídos.

Placer pequeño y cotidiano.

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Ensalada de lombarda y pasas

Col lombarda
pasas
mahonesa
pimienta
sal (opcional)

Limpiar la lombarda desechando las hojas de fuera hasta llegar a las limpias y sanas.
Cortarla al medio y luego en juliana fina, tan fina como sea posible.
Desechar las partes blancas y duras.
Añadir aproximadamente un puñado de pasas por cada 3 de col.
Añadir una cucharada sopera de mahonesa por cada puñado de pasas; tiene que quedar toda la col impregnada, pero no nadando en salsa.
Añadir la pimienta y la sal (opcinal) y remover bien para que quede homogeneo.

Esta ensalada se puede comer sobre la marcha, pero está mucho más rica si se tapa y se deja reposar al menos cuatro horas en la nevera antes de comerla, mejor aún si se hace de un día para otro.