La pereza

Me levanto pronto, asombrosamente pronto; en cuanto sale el sol me despierto (lo que en verano significa levantarse a horas indecentes) y me levanto como movida por un resorte, con mucha energía, aunque a esas horas mato por un café o un té.

Sí, sin duda las mañanas son mi parte preferida del día, y las mañanas del fin de semana, soleadas, frescas, de otoño o primavera, son las mejores: Cambio un café (bien hecho, que a mi me sale fatal) por una tostada de coca, con mantequilla y mermelada.

… Volver con el desayuno a la cama, repasar el correo o leer un ratito mientras desayunamos, alargar la pereza un poco más (saboreándola como un regalo raro), que luego ya no hay quien nos tumbe en todo el día, siempre de acá para allá, con mil cosas entre manos.

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Coca de patata
480 gramos harina fuerte
225 gramos patata; cocida
150 gramos azúcar
75 gramos mantequilla
3 huevos
30 gramos levadura; fresca
agua tibia

Cocer, escurrir y machacar la patata con un tenedor o pasandola por el pasapurés.
Mezclar el puré con la harina, el azúcar y la mantequilla, amasando con los dedos hasta conseguir una mezcla de tacto arenoso.
Añadir los huevos y la levadura disuelta en un poco de agua tibia.
Mezclar de nuevo hasta que quede una masa un poco pegajosa.
Taparla con un paño limpio y dejar que suba durante una hora, colocandola en un lugar cálido (25-30º).
Se vuelve a amasar en el mismo recipiente y dejar reposar, igual que antes, una hora para que suba de nuevo.
Sacar la masa a una mesa enharinada y amasar de nuevo, enharinando la mesa y las manos cuanto sea necesario para que la masa no se pegue; amasamos energicamente y con movimientos envolventes, añadiendo un poco de harina, si es necesario, hasta que la masa no se pegue a los dedos.
Dividir la masa en seis bolas iguales y darles forma de bollo redondo.
Poner las bolas en una placa de horno espolvoreada con harina dejando espacio entre ellas, pues doblarán su volumen en la tercera fermentación.
Otra hora después, meter la placa al horno precalentado.
Hornear durante 30 minutos a 160º hasta que se dore.

Servirlas cortadas en rebanadas tal cual o espolvoreadas con canela o tostadas con mantequilla y mermelada. Se conserva muy bien durante, al menos, una semana, fuera de la nevera y tapada con un paño.

Si dividimos cada una de estas seis bolas en 16-20 bolitas de masa (antes de la última fermentación), las dejamos fermentar (tapadas y al calor) y luego las horneamos durante unos 15 minutos, obtendremos unos esponjosos bocaditos que luego se pueden rellenar de crema pastelera o nata.

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