Sopasana, mi preferida!!!

Hace ya muchos años que fui a Canadá, y como viajé allí para convertirme en profesora de yoga Sivananda, mis recuerdos de ese país están plagados de historias hindús: el Mahábharata eterno escuchado en postura de loto (cambiando el cruce cada hora más o menos, para que no se gangrenaran las piernas…), las ardillas que se comían las ofrendas a Ganesha durante la meditación, las āsanas inverosímiles por fin conseguidas y mantenidas, esas lluvias interminables que hacían que las ranas salieran de su estanque y se colaran en las tiendas de campaña (irremisiblemente inundadas), todas esas horas y horas de hatha yoga, karma yoga, prāṇāyāma, bhakti yoga… 30 días, 24 horas al día practicando…

El verano canadiense es corto e intenso y fresco; yo, que soy más bien friolera y me despierto en cuanto sale el sol (maldito sol del julio canadiense que sale a las cuatro y pico de la mañana) a mediodía estaba ya que no me tenía en pie, muerta de sueño y cuajada de frío. Lo que me salvaba era la hora de la comida; mi karma yoga era servir la comida a mis compañeros y eso mitigaba mi sensación de frío… yo era la chica de la sopa. Benditas ollas enormes llenas de sopas, cremas y purés calientes, me daban la vida.

Vale que también elegía ese puesto porque “sopa” era lo único que sabía decir en 4 idiomas. Recuerdo las caras de alguno de los guiris cuando me preguntaban por los ingredientes (en alemán o ingles, las dos lenguas en las que sólo conozco lo suficiente para poder decirles que no hablo su idioma), yo sonreía y decía muy convencida “vegetable soup”… Muy bien chavala, te has cubierto de gloria, ¡como si no fuéramos a pasar un mes en régimen vegetariano estricto!

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Sopa de cebolla
Raciones: 4

2 cebolla; en juliana, mediana
aceite o mantequilla
750 mililitros agua o caldo blanco
4 rebanadas pan tostado
100 gramos queso
sal
azafrán
pimienta negra; molida

Cortar la cebolla en juliana, pocharla en mantequilla o aceite.
Escurrir el exceso de grasa.
Añadir el caldo de ternera, ave, vegetal o agua y hervir durante 20 minutos a fuego medio.
Añadir la sal y las especias.
Servir en cazuela de barro terminandola, al momento de servirla, con unas rebanadas de pan tostado con queso rallado emental (o gruyere, parmesano, curado de oveja, rulo de cabra…) y gratinándolo.

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