Nota mental

Hacer una prueba de cocina en un restaurante de verdad puede llegar a ser muy divertido. Pero hay que tener en cuenta una serie de puntos básicos para que además sea efectivo

.- No hay que ir a una cocina profesional como se va a la cocina de casa. No sabes donde está nada y qué tienen exactamente en las cámaras… así que olvidate de preparar un bisqué de cangrejo, poque es muy muy probable que tu prueba no sea justo en la época en que los cangrejos que van a morir, te saludan.

.- No tienes tiempo para preparar un plato que requiera 3 horas de horno… y seguramente ni siquiera tengas un horno a tu disposición. Olvidate de la pata asada, y más si el cerdo está aún vivo y te mira a los ojos buscando el indulto…

.- Tiene que estar bueno superbueno, pero ten en cuenta que a lo mejor ni siquiera lo prueban; sobre todo tiene que quedar superbonito. Olvidate de los espaguetis de calabacín… esa masa informe tiene pocas posibilidades de quedar bonito de restaurante, a pesar de lo ricos que están.

.- Antes de darle el toque final a tus platos y presentarlos la cocina tiene que quedar como si tu no hubieras pasado por ella. Busca platos que te den margen de tiempo para limpiar sobre la marcha. Nada de preparar unos mejillones tigre que lo dejan todo empantanado; además para quitarte la plasta de harina huevo y pan rallado de las uñas (por muy cortas que las lleves), hay que hacer un master…

Resumiendo: lo mejor es elegir un plato con un nombre supermegalargo y rimbombante que requiera pocos procesos y quede vistoso.

En cualquier caso, no es que esta vez haya hecho nada de eso … noooooo. Pero no está de más olvidarlo.

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Milhoja de calabacín con  solomillo de cerdo ibérico, cebolla confitada y queso brie
Raciones: 4

600 gramos solomillo de cerdo
2 calabacin
1 cebolla
pimientos de piquillo
150 gramos brie
pimienta blanca; molida
aceite
sal

Cortar la cebolla en juliana y ponerla a confitar en una sartén con un chorro generoso de aceite; 10 minutos de fuego fuerte y 20 de fuego suave. Durante ese tiempo hacemos el resto de los procesos.
Cortar el calabacin en rodajas de medio centímetro. Salar.
Dorar en la sartén y reservar.
Cortar el pimiento en tiras.
Cortar el brie en láminas de medio centimetro.
Cortar el solomillo en medallones finos, salpimentar y pasar por la sartén vuelta y vuelta.
Montar el plato en una fuente de horno individualmente, como pinchos:  una capa de calabacín + cebolla confitada + solomillo + calabacin + pimientos de piquillo + queso brie pinchado con un palillo.
Gratinar y servir.

Acompañar con patatas panadera.

—–

Confitar la cebolla.
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