Pequeños placeres

Como bien me recordaba Anat hace unos días, la vida está plagada de insignificantes placeres que pueden ponernos una sonrisa en la cara en el momento más insospechado. Hice una lista entonces y voy a ampliarla un poco más ahora:

Me gusta hacer listas y tachar cada cosa cuando ya está hecha.
Me gusta mirar a los hombres desgarbados y olfatear a las mujeres que huelen a vainilla.
Me gusta el otoño.
Me gusta comerme el pico del pan recién comprado.
Me gusta que me señalen los detalles que se me escapan.
Me gusta el mar en todas sus variantes.
Me gusta ponerme reglas chorras y saltarmelas.
Me gusta llegar la primera a una cita y quitarle importancia cuando los demás llegan tarde y se excusan por hacerme esperar.
Me gustan tanto las palabras con doble sentido como el silencio cuando no hay nada inteligente que decir.
Me gusta que Javi me llame macarra, que Alfredo me llame ¡rubia! y que Luís me llame Marilyn
Me gustan los problemas porque la gracia está en buscar soluciones.
Me gustan las frambuesas.
Me gusta que a los que quiero les guste mi sonrisa.
Me gusta la sensación de quedarme dormida mientras escucho o leo una historia.
Me gusta hablar muy bajito cuando alguien me grita.
Me gusta comerme las zanahorias dejando el corazón dulce para el final.

Pero no me gusta demasiado que la gente me conozca, así que no se muy bien porque escribo esto.

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Mermelada de zanahoria

400 gramos zanahorias
1 limón
100 gramos azúcar
cardamomo; molido

Limpiar y pelar las zanahorias.
Ponerlas a cocer en una cazuela hasta que estén tiernas.
Escurrir bien y pasar por la batidora.
El puré obtenido se coloca de nuevo al fuego con el zumo del limón, cardamomo molido al gusto y la ralladura de medio limón.
Añadir el azúcar y cocer el conjunto hasta que la mermelada coja consistencia, removiendo de vez en cuando.
Se puede comer entonces, fría o caliente, o hacer conservas caseras.

Para hacer conservas llenar los tarros (bien limpios) hasta dos centimetros del borde, los cerramos bien y los cocemos al baño maría durante 30 minutos. Dejar enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.

Se consume fría como acompañamiento de pan tostado o bollería, o caliente como guarnición de platos de carne, caza, foie o magret de pato.

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2 comentarios para “Pequeños placeres”

  1. lulalook Dice:

    MI abuela era experta en hacer conservas, constumbre que se trajo del pueblo, ahora ya por su estado no puede hacerlas… por cierto después de cocerlo al baño maría dejaba los botes boca abajo un tiempo… ya le preguntaré cuánto la próxima vez que vaya a verla ;D

  2. DIY « RegimenAbierto Dice:

    [...] con un mínimo esfuerzo, podemos comer productos caseros y sorprendentes a un tiempo: mermeladas de verdura, yogures, congelados caseros, postres [...]

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