Abundancia

2 enero, 2012

Habrá momentos en que te ofrecerán nabos por todas partes: en el grupo de consumo, en tu centro social, en el mercado… incluso familiares y amigos que no te esperas los pondrán a tus ordenes.

Bueno, el secreto para contentar a todos es no pretender hacertelos todos al mismo tiempo, porque acabarás harto. Sin prisa, pero sin pausa, puedes acabartelos todos disfrutando de cada uno durante el proceso.

Ah, y recuerda, como tienen un cierto sabor picante (si están en su punto y han crecido lo suficiente) es mejor combinarlos o bien con más picante o con un punto de dulzura, eso ya va en gustos.

¿Cómo que de qué estoy hablando?… ¡¡De lo único, claro!! ¿En qué pensabas?

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Aperitivo de nabos fritos

Nabos
Sal
Pimienta
Harina
Aceite para freir

Lavar y pelar los nabos.
Cortarlos como las patatas para freir, en tiras.
Salpimentar.
Pasarlos por harina y freirlos en aceite bien caliente hasta que estén dorados.
Escurrir el exceso de aceite sobre un papel absorvente.
Servir acompañados de mermelada de cebolla, tomate o chutney de mango a modo de salsa.

Momentos íntimos

13 diciembre, 2011

Tengo unos amigos que se conocieron por internet y que tras intercambiar una serie de correos acabaron viviendo juntos y criando a su (hasta ahora) primer hijo. Nada raro en los tiempos que corren, en los que, como dice Ortega, “Hay quien ha venido al mundo para amar a una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella”; Sí, señores, hay que buscar hasta debajo de las piedras y cruzar los dedos para que la persona elegida no nos de calabazas.

Me cuenta mi jefe que sus padres se conocieron así, pero en la versión 1.0. Ella, telegrafista en un pueblo de la sierra peruana, el telegrafista en medio de la selva. Años de correspondencia minimalista por cuenta de Correos y Telégrafos fueron suficiente para que sin llegar aún a verse, el le escribiera algo así como “… . –.- ..- . -. — -. — … -.-. — -. — -.-. . — — … –..– -.-. …. — .-.. .- –..– .–. . .-. — — . …. . . -. .- — — .-. .- -.. — -.. . – .. .-.-.- … – — .–. .-.-.- –.- ..- .. . .-. . … -.-. .- … .- .-. – . -.-. — -. — .. –. — ..–.. … – — .–. “ A lo que ella, sin dudar un instante le respondió algo como “-.-. .-.. .- .-. — –.- ..- . … .. .-.-.- … – — .–. .-.-.- -. — — . .. — .–. — .-. – .- -.-. — — — … . .- … –..– -. — … -.-. — -. — -.-. . — — … .-.. — … ..- ..-. .. -.-. .. . -. – . .–. .- .-. .- … .- -… . .-. –.- ..- . …- .- — — … .- … . .-. ..-. . .-.. .. -.-. . … .-.-.- … – — .–. “

Aquello fue una afortunada heroicidad por ambas partes, sobre todo teniendo en cuenta que el señor telegrafista no era nada agraciado, precisamente. Sin embargo la cosa salió bien y criaron juntos a unos cuantos chiquillos.

No puedo evitar pensar en los momentos de intimidad compartida a la hora de la comida entre esos dos padres, rodeados de sus pequeños e intercambiando comentarios picarones a golpe de cubierto sobre la mesa o haciéndolos pasar por un movimiento nervioso de piernas durante la misa del domingo…

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Crema caramelizada de calabaza

Raciones: 4

600 gr de calabaza, limpia y sin pepitas
1 cebolla grande
1 zanahoria
1 diente de ajo
1 patata grande
Aceite de oliva
Medio litro de caldo de verduras
sal
pimienta
Guarnición: pipas de calabaza tostadas y peladas o semillas de sésamo o de amapola

Picar la verduras en daditos, salvo la cebolla que se cortará en juliana.
Pochar a fuego muy lento en abundante aceite la cebolla, los ajos y la zanahoria removiendo de cuando en cuando para que se caramelice sin tostarse, durante unos 20-25 minutos.
Quitar el exceso de aceite y subir el fuego.
Añadir la calabaza y la patata, remover un par de minutos y cubrir con el caldo.
Hervir unos 20 minutos a fuego medio.
Triturar quitando antes el exceso de caldo y añadiendo después el que haga falta hasta llegar a la consistencia deseada.
Salpimentar ligeramente, esta crema tiene un sabor levemente dulce que hay que evitar ahogar.
Servir con la guarnición por encima.

De lo extraño

25 septiembre, 2011

Tengo amigos que dicen que somos un poco raritos porque hacemos dulces, batidos, mermeladas y panes con verduras, pero en realidad es una mera cuestión de supervivencia; cuando llega el verano nos encontramos con un superávit de ciertas verduras (es lo que tiene estar rodeado de hortelanos eficientes) y tenemos que aprovecharlas de todas las maneras posibles… eso hace que la mermelada de pimiento verde, por ejemplo, nos parezca una opción válida para desayunar.

Pero todas esas ideas son sólo fruto de un poco de investigación y otro poco de experimentación hasta encontrar la mezcla adecuada. En realidad no somos tan peculiares, sólo hace falta darse una vuelta por la web para encontrarse cosas verdaderamente raritas (dicho sea con todo el respeto y la admiración que merecen), tanto por su origen como por su forma de presentarlas.

Os dejo unas muestras:
- Receta del Pan de Lembas de El Señor de los Anillos
- Unos locos de la robótica, los arduinos y la buena comida, combinan sus recetas para hacer robots con recetas de cocina de lo más apetitoso.
- Alguien que ha sido ingeniero toda su vida laboral, cuando se jubila y acude a un curso de cocina, tiende a anotar sus recetas tal como lo ha hecho siempre; con diagramas de flujo. Aquí podéis descargar sus apuntes.

Tras echarle una ojeada a estos enlaces, llamadnos frikis si tenéis valor.

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Pan de calabacín y parmesano
Raciones: 8

500 gr de calabacín, ya limpio, sin pipas, pero con la piel
675 gr de harina de fuerza
40 gr levadura fresca
150 gr de queso parmesano, recién rallado
4 cucharadas soperas de aceite de oliva
Leche
Semillas de sésamo o pipas de girasol crudas o semillas de amapola
Sal
Pimienta negra molida

Rallar el calabacín.
Ponerlo en un colador, salar y dejar escurrir 20 minutos.
Lavar bien, escurrir y secar muy bien con papel de cocina.
En un recipiente grande, mezclar la harina con la levadura disuelta en dos cucharadas de agua, el parmesano, media cucharadita de pimienta molida y 1 cucharadita de sal.
Incorporar el aceite y el calabacín.
Añadir agua caliente en cantidad suficiente para hacer una masa firme. La cantidad depende de la humedad del calabacín, que aportará una gran cantidad de agua al pan. Hacerlo a cucharadas, y comenzar añadiendo 3 o 4, y seguir añadiendo y amasando, cucharada a cucharada, para no pasarnos.
Amasar con la mano en una superficie enharinada, durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica.
Poner nuevamente en el recipiente, cubrir con un paño húmedo.
Dejar en un lugar tibio hasta que duplique el tamaño.
Sacar a la mesa enharinada y amasar ligeramente
Dividir en 8 o 9 trozos, haciendo una bola con cada uno pero sin apretar.
Engrasar un molde de unos 25 cm de lado (o de diámetro si es redondo) y acomodar las bolas de masa, poniendo una en el centro y las otras alrededor de esta.
Pincelar con un poco de leche y espolvorear con las semillas.
Cubrir con un paño húmedo y dejar fermentar en lugar templado hasta que doble el tamaño.
Introducir en un horno precalentado a 200 º.
Hornear durante 40 – 45 minutos, según el horno, hasta que esté la superficie dorada y al golpear con los nudillos en la base del pan suene a hueco.
Dejar enfriar sobre rejilla y servir.

Masoquismo de salón

26 agosto, 2011

Tenia el don de conseguir que algo pareciera una estupidez sólo por la manera en que lo escuchaba: te clavaba toda su atención sin siquiera levantar una ceja cuando veía que no podías parar tu lengua. Y esperaba, paciente, hasta que le habías contado tus más íntimos secretos.

Era escalofriante.

Y no falté ni a una sola de mis citas con él.

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Mermelada de tomate

1 kilo de pulpa de tomates maduros
500 gramos de azúcar
zumo de un limón
20 clavos de especia

Pelar los tomates escaldandolos en agua hirviendo durante 30 segundos (si antes de escaldarlos se les hace un corte superficial en forma de cruz este trabajo es mucho más sencillo)
Córtalos por la mitad y retirar las semillas.
Trocearlos y depositar la pulpa de los tomates en un recipiente grande.
Espolvorear con el azúcar y regar con el zumo de limón.
Déjarlo reposar en el frigorífico durante 12 horas.
Añadir el clavo y ponerlo en una cazuela en el fuego, cociendo lentamente durante una hora y removiendo con una cuchara de madera.
Retirar los clavos.
Darle un golpe de batidora de manera que los trozos no se desagan del todo, sólo para que el almibar coja consistencia.
Poner en frascos esterilizados y hacerles el vacío cociendolos al baño maria durante 30 minutos.
Enfriar, etiquetar y guardar en la despensa.

El músculo tonto

7 agosto, 2011

Todos tenemos, en el mejor de los casos, al menos uno. En mi caso son tantos que puedo hacer entradas en el blog suficientes como para que vosotros, hipotéticos lectores/cocinillas, cayerais en la tentación de cortaros las venas con el cuchillo de la mantequilla (útil como arma solo para atascar las arterias por su uso reiterado, no para cortar ni un capilar superficial).

Uno de mis músculos atrofiados tiene que ver con la comunicación verbal. ¡Dios, que angustia!. Me atasco, me aturullo antes, durante y después de cualquier conversación con extraños. Mi cara, sin embargo, debe de ser un poema, porqué mis interlocutores comprenden más claramente por mi expresión facial lo que quiero decir y lo que estoy pensando (normalmente: “¿Suena muy estúpido? ¿Habrá pillado el juego de palabras?… Vale, tía, ya has lanzado una referencia cultureta que no viene al caso…”. Mi monólogo interior es deprimente, lo sé. Aisss)

Por eso prefiero comunicarme por escrito: me da tiempo a pensar la mejor manera de expresar hasta las tonterías más superficiales. No descarto comprar una moleskine chula (porque una tendrá sus particularidades, pero siempre con estilo) para utilizarla a modo de interfono.

Otra opción es la que proponen en esta divertida conferencia sobre ilustración: Aprender por cabezonería y ensayo-error… y el interlocutor, ¡¡que sufra!!

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Galletas de hinojo y limón
Raciones: 30 ud

225 gramos mantequilla; a temperatura ambiente
160 gramos azúcar
1 huevo; grande
zumo de medio limón
ralladura de 1 limón
320 gramos harina
3 cucharadas soperas hinojo; fresco y picado
sal
Una copa de anís

Mezclar la mantequilla y el azúcar con las varillas hasta obtener una crema suave.
Añadir el huevo y el zumo de limón y mezclar bien.
Añadir la harina, el hinojo, la ralladura de limón y la sal, mezclando hasta que esté bien integrado todo.
Hacer uno o dos tubos/barras con la masa, envolverlos en papel film y la dejamos endurecer en la nevera al menos una hora.
Precalentar el horno a 200ºC y mientras, cortar la masa en rodajas iguales, de más o menos 1 cm.
Para perfumarlas un poco más y evitar que se peguen a la placa de horno, mojar la superficie con anís (con un pincel o spray de cocina), formando una película fina de licor sobre la que espolvorearemos un poco de harina.
Poner las galletas sobe esta película de harina perfumada separadas entre sí, porque crecen a lo ancho.
Meter al horno unos 15 minutos.
Sacarlas y dejar enfriar en una rejilla unos minutos para que no se humedezcan.
Guardar en una lata de galletas, porque los aromas son muy volátiles.

Tontos de baba

4 agosto, 2011

Los periódicos no cuentan la mitad de lo que pasa y la mitad de lo que cuentan es mentira. Conclusión: los periódicos no existen.

Y lo que es más importante: a pesar de que desde Educación se pretendan crear mentes sumisas y acríticas, ya no nos creemos nada sin contrastarlo y pensárnoslo varias veces (así estamos; agotaos, pero con la conciencia tranquila).

La paradoja es que ahora sólo aciertan en el tiempo (porque la época de lavar el coche porque anunciaban sol, justo antes de una tormenta, quedó atrás gracias a los satélites y a los grandes profesionales) y en el crucigrama.

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Babaganoush (paté de berenjena)

3 berenjenas medianas
2 dientes de ajo
1 cucharada sopera de tahina o sésamo crudo
zumo de medio limón
Aceite de oliva
Sal
Pimienta en polvo
Comino en polvo

Lavar y asar las berenjenas hasta que estén blandas y jugosas. Se puede hacer en papillote (envueltas en papel albal bien sellado) al horno, en el horno solar o al vapor en el fuego (en ese caso es mejor cortarlas por la mitad a lo largo). Al vapor pierden un poco su sabor amargo que, aunque a este plato le va bien en general, puede ser una ventaja dependiendo de los gustos.
Cuando estén asadas, dejar templar y pelarlas.
Poner en la batidora la carne de las berenjenas, el zumo de limón, la tahina o sésamo, las especias, la sal y los ajos y batir mientras se añade el aceite al gusto, como si se estuviera haciendo una mayonesa.
Ha de quedar una pasta consistente y homogenea que pueda untarse con facilidad.

Dejar enfriar en la nevera y comer untándola sobre pan o “dipeando”.

DIY

10 julio, 2011

la idea de Do It Yourself, o hazlo tú mismo, tiene mucho que ver con el anticapitalismo; aunque sólo sea por el hecho de no tener que comprar a otros cosas que se pueden fabricar en casa de manera sencilla. No todo los deseos se colman con una compra inmediata, más bien al contrario: cuanto más rápido se satisfacen los deseos consumistas, más necesidades absurdas surgen.

Pero no es sólo eso, el DIY también conlleva el placer de vivir sin tanta prisa, de poder customizar y hacer las cosas a nuestro gusto, de disfrutar del proceso, de ahorrar dinero y derrochar imaginación, de investigar y aprender cosas nuevas de rebote…

Los que leéis este blog habitualmente ya estáis acostumbrados a cierta dinámica de fusión de ideas ya que muchas de las entradas son conceptos básicos (mucha verdura, productos de temporada, proximidad y orgánicos, conservas caseras…) sacados de contexto y presentados de manera que, con un mínimo esfuerzo, podemos comer productos caseros y sorprendentes a un tiempo: mermeladas de verdura, yogures, congelados caseros, postres insólitos

Si habéis llegado hoy aquí, seguramente tiene mucho que ver con el deseo de comer cosas hechas con vuestras propias manos y de dedicar algo de tiempo y mimo al proceso. Y esto también tiene que ver con la filosofía del #15M y la #spanishrevolution; nos tomaremos el tiempo que sea necesario para construir una nueva manera de hacer política, sociedad y cultura (incluso gastronómica). No tenemos prisa y no es que vayamos despacio, es que vamos lejos… y disfrutaremos todo lo posible por el camino.

Como este post de hoy forma parte de #opTakeTheWeb, no quiero terminar sin recomendaros este VIDEO: un largo (casi 2 h) documental sobre los transgenicos y Monsanto y de como esta gran empresa transnacional ejerce su violencia contra algo tan íntimo como la soberanía alimentaria.¡Buen provecho!

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Calabacines rellenos de mascarpone casero a las finas hierbas
Raciones: 2

Para el mascarpone:
1/2 l de nata líquida para montar
El zumo de 1/2 limón
Gasa y un colador o colador grande de café

Para los calabacines:
2 calabacines medianos (25-30 cm de largo)
1 huevo
200 gr de mascarpone
tomillo
romero
orégano
sal
1 cucharada sopera de coco rallado o harina de almendra
una pizca de cayena
pan rallado

Preparar el mascarpone:
En un cuenco grande poner la nata bien fría con el zumo de limón y batirlo con las varillas hasta que esté semimontado (con cuerpo y algo de burbuja, pero todavía líquido).
Pasarlo al colador cubierto con una gasa o al colador de café (colador de tela cónico, la mejor solución para mi gusto).
Poner el colador en un recipiente que recoja el suero cuando se vaya formando y cubrilo con film o taparlo para preservarlo de los olores de la nevera.
Dejar drenar el suero durante 24 horas en la nevera.
Sacarlo del colador y reservar en frío.

Preparar los calabacines rellenos:
Lavar muy bien los calabacines y cortar las puntas.
Cortalos a lo largo, luego a lo ancho y, para que queden estables, cuadrarlos por la base (sacar una loncha fina de la que será la base para que no rueden).
Con ayuda de un cuchillo bien afilado o un cortador de corazones de manzana, vaciar los calabacines dejando una pared de, más o menos, medio cm de ancho. Nos quedarán 8 trozos con forma de barca truncada.
Reservar la carne de calabacín desechada para otros usos (cremas, tortillas, fritadas…).
Precalentar el horno a 180º.
Machacar las hierbas en el mortero con un poco de sal.
En un bol mezclar las hierbas, el coco o la almendra, el huevo y el mascarpone casero hasta que esté homogeneo.
Añadir un poco de cayena si se quiere un toque picante.
En una bandeja de horno aceitada colocar los calabacines y rellenarlos con la mezcla.
Espolvorear la superficie con un poco de pan rallado.
Hornear 30-45 minutos a 180º (dependiendo del tipo de calabacín) hata que la carne del calabacín esté tierna y la superficie dorada.

En este caso lo hemos acompañado con una mayonesa de remolacha y unas tiras de tortitas de espinacas, pero es un plato muy suave que admite casi cualquier acompañamiento.

Tiempo de cerezas

20 junio, 2011

Llega el tiempo de cerezas, de recoger frutos, comerlos sin bajar de la escalera y seguir recogiendo, empachados pero felices.

Después de once años de vivir juntos y diez de hacerlo como pareja (¡ah, ese primer año en que nos caíamos tan mal….!) es buen momento para parar y rememorar la complicidad, las batallas (mutuas y ajenas) y las risas, sobre todo las risas; porque, sentimientos aparte, ha sido un tiempo muy divertido.

Aprovechando que vamos al sur a celebrarlo, podremos tomar el calor como excusa y empezar de cañas tras el desayuno; así las fotos nos darán más juego, por lo difícil que es recordar, tras varias birras, donde y cuando narices las hicimos y, sobre todo, porqué…

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Tarta de cerezas
Raciones: 6-8

Para la masa quebrada:
200 gr de harina
100 gr de margarina
60 ml de agua
Para el relleno:
1/2 kilo de cerezas maduras, deshuesadas
250 ml de agua
1 cucharadita de azúcar vainillado
3 cucharadas soperas de maizena
Colorante alimentario rojo (dependiendo de la variedad de cereza)

Mezclar con un tenedor la mantequilla con la harina, echar el agua, y terminar de amasar con la mano.
Formar una bola con la masa, tapar con papel film y guardar en la nevera durante 4-6 horas.
Calentar al fuego las cerezas sin agua (enteras sin hueso o partidas por la mitad) durante unos cinco minutos, sin dejar de remover.
Sacar del fuego, colar y reservar el líquido que suelten.
Mezclar el agua, el azúcar y la maizena.
Añadir las cerezas y cocer durante unos minutos más hasta que espese un poco.
Añadir el líquido de la primera cocción de las cerezas (si la variedad de fruta no es muy roja podemos mezclar con un poco de colorante alimentario para que el resultado sea más vistoso), cocer un par de minutos más, mezclando bien, y reservar.
Precalentar el horno a 220º.
Separar la masa en dos partes y estirarlas con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta que tenga el tamaño necesario para cubrir por completo un molde redondo de unos 20 cm de diámetro.
Con una parte cubrir la base del molde.
Añadir el relleno de las cerezas y cubrirlo con tiras de aproximadamente un centímetro de ancho, colocadas formando una cubierta enrejada que deja ver el relleno.
Hornear durante 35-40 minutos.
El resultado es una tarta con mucho sabor a fruta y nada dulce, que va perfecta acompañada de helado o crema de chocolate blanco.

Aprender desde los márgenes

6 junio, 2011

Me he encontrado este ameno vídeo que ilustra perfectamente cómo aprendemos muchas de las cosas que nos dan una cierta calidad de vida. Y os dejo mi aporte, por pequeño que sea.

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Yogur griego
Raciones: 6

Un yogur griego
Un litro de leche entera
Tarros de cristal con tapa
Una olla grande con tapa
Agua caliente

En un recipiente mezclar el yogur con un poco de leche y diluirlo completamente.
Mezclar con la leche restante hasta que quede homogeneo.
Rellenar con el resultado los tarros de cristal.
En la olla poner agua caliente (se puede utilizar la del grifo del agua calente – que sale a unos 50º, la temperatura ideal-) hasta más o menos la mitad de la altura de los tarros.
Introducir los tarros con el yogur, destapados, en la olla y tapar esta con su tapa.
Mantener constante la temperatura del agua durante 5-6 horas.
-En invierno, cuando la calefacción está dada, simplemente colocar la olla sobre el radiador
-En verano se puede cambiar el agua cada 2 horas aproximadamente o “abrigar” la olla con una manta para que el calor se disipe más lentamente.
Transcurrido ese tiempo, sacar los botes del baño, taparlos individualmente y conservar en la nevera tanto tiempo como marque la fecha de caducidad del yogur original.

Con esta sencilla receta se pueden hacer tantas variantes como se desee, utilizando leche desnatada (teniendo en cuenta que al ser desnatado el resultado final será menos cremoso), semidesnatada, de cabra, añadiendo azúcar (que disolveremos completamente en la mezcla), poniendo en el fondo de los tarros mermeladas, muesli, siropes…. Y no sólo los hacemos a nuestro gusto, si no que por mucho menos dinero (apróximadamente la mitad) tenemos un producto exquisito.

#spanishrevolution

20 mayo, 2011

Las protestas ciudadanas han ocupado (léase bien: oCupado, digo, no oKupado) las plazas; sin banderas, sin violencia, sin excluir a nadie pero sin dejarse incluir en ningún movimiento que pueda desvirtuar el mensaje común… pero sobre todo sin miedo.

Porque necesitamos gritar que estamos hartos, que queremos SOLuciones… pero estamos ya cansados de esperarlas sentados en nuestras casas, de delegar en una clase política sobornada sistemáticamente por el gran capital, de que nuestro trozo de pastel sea cada día más pequeño y de que ninguneen nuestros votos…. Por eso hemos decidido salir a la calle, reunirnos y dejar de ser los daños colaterales del problema para convertirnos en creadores y gestores de soluciones.

Democracia real YA!. Y Democracia como debe ser; seria, participativa y alegre.

Estos días no tenemos tiempo para cocinar con mimo, pero no queremos dejar de comer bien, para que no nos fallen las fuerzas. Y aceptamos el reto con un cus cus de verduras que, como dice mi consorte, es como los macarrones con tomate de los pisos de estudiantes… pero en perroflauta :-P

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Cus cus con verduras
Raciones: 4

250 gr de cus cus
agua
Una zanahoria
Un calabacín, pequeño
Una berenjena, pequeña
Un puerro, pequeño
Un pimiento verde o medio pimiento rojo
Media rama de apio
2 dientes de ajo
Una taza de tomate frito
Un chorrito de jerez
Aceite de oliva
Sal
Pimienta negra molida

Lavar y limpiar todas las verduras.
Cortar el calabacín, la berenjena (con piel o sin ella, al gusto), el puerro y la zanahoria en mirepoix (dados de alrededor de un cm de lado) y reservar separando las zanahorias.
Picar fino el ajo, el apio y el pimiento. Reservar.
Poner una sartén grande con aceite a fuego medio y añadir el ajo, apio, pimiento y zanahorias. Pochar moviendo para que no tome color.
Cuando la zanahoria esté aldente añadir el resto de verduras y un poco de sal.
Rehogar un par de minutos.
Añadir el jerez y flambear o dejar que reduzca.
Añadir el tomate frito y la pimienta y dejar cocer a fuego suave mientras preparamos el cus cus.
Poner a hervir 250 ml de agua con sal.
Cuando hierva añadir el cus cus, dar una vuelta, apagar el fuego y dejar reposar con la cacerola tapada durante 3 minutos.
Volver a encender el fuego, añadir un chorrito de aceite de oliva o un poco de mantequilla (al gusto), dar unas vueltas para que el grano se suelte.
Emplatar y servir el cus cus con su guarnición.


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